LO QUE DEBE SEGUIR SIENDO BRILLANTE
El silencio invadió el bosque.
Los animales se fueron
buscando libertad.
Ocupó su lugar
un ser vestido en lo erguido
y sin mirada latente.
Sólo quedáronse los árboles
y una tierra cada vez más baldía.
Y los árboles fueron marchitándose
al estar presos de una enfermedad
venida del que abandonó
el que fue su círculo.
Y como dueño y señor fue imponiéndose
en lo que fue fértil comunidad
vuelta en un estéril pozo
que supuraba lo infecto.
Tomaría cuerpo entonces la inquina
cuando esfumáronse los árboles.
Fue mutando la enfermedad
hasta volverse en venganza.
Los seres vestidos en lo erguido
con lo pútrido se hicieron uno
sin siquiera servir de fertilizante.
También ocuparon su lugar
las luces de la esperanza.
La enfermedad se volvió un recuerdo
constante al irse reconstruyendo
lo que no debió dejar de ser brillante.

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