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Mostrando las entradas etiquetadas como Alternativa

Al despertar en la habitación del risco

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- Toma, bebe. Hará que recuperes las fuerzas. Le ofreció un cuenco de cerámica cuya superficie estaba ligeramente quebrada. En su interior, un liquido caliente expelía vaho. Además de soltar un dulce y agradable olor. Titubeante mientras estaba tumbado en la cama, lo agarró llevándoselo a la boca. "¿Qué es?", quiso saber. - Un tónico especial - reveló la mujer -. Es vino mezclado con miel y sangre de cordero. Y unas especias secretas de las que mi mentora me habló. Es una pequeña parte de un legado que ha traspasado generaciones. Dudó en tomarlo. El motivo no eran sus ingredientes, sino el no saber de las costumbres de aquellas gentes. Pero le eran familiares. Era como si antes hubiera estado entre ellas. O en su compañía. Pero de lo que estaba seguro era en no romper lo que dedujo serían unas normas de hospitalidad. Así que... dio un sorbo al brebaje. - ¿Cómo se llamaba ella? Tu mentora... La fémina lo observó mientras lo analizaba al dedillo. Aunque no había maldad en sus m...

Poco antes de llegar a Westin Hills

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Mucho tiempo hacía que no soñaba. Y aunque sintiera nostalgia de ello, prefería seguir así. El miedo a la criatura continuaba, pero las pastillas la alejaban del mundo onírico. Por lo menos lograba descansar aunque, de vez en cuando, amaneciera fatigada. Él campaba a sus anchas en el terreno de las pesadillas y esa fue la única alternativa que encontró con tal de alejarle. Incluso habiéndolo derrotado en su momento. Además de todo el dolor que seguía padeciendo, lo que más lamentaba era haber dejado atrás su viejo diario. Aquel que abandonó en un rincón secreto que guardaba el armario de su habitación. La mudanza fue tan rápida tras la muerte de su madre... que lo dejó en medio de una impulsiva acción. Lo que pretendía era advertir a los que pudieran habitar la casa. En especial a los que fueran adolescentes, pues a las malas descubrió que los adultos solían ignorar las advertencias de los primeros. Lo vivió en sus propias carnes. Desde entonces, para que sintiera un mínimo alivio tuvi...

La quema de la máscara

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¿En serio era cierto? ¿Acaso habían dejado de necesitarle? ¿Cuándo? ¿Cuál fue el momento en que optaron por sumergirse en lo lúgubre y corrupto en vez de abrazar la justicia? ¿Qué fue lo que hizo que la ciudadanía decidiera seguir ese camino? Y lo que más le desconcertaba es que él mismo hacía tiempo que tomó ese misma dirección. ¿Cuándo? No lo recordaba. Lo único que por seguro tenía era que la máscara enmohecida vestía. Y que estaba entre sus manos. Que únicamente le faltaba un pequeño empujón con tal de arrojarla al fuego de una de tantas chimeneas de las que disponía la Mansión. Trató de hacer memoria. Y descubrir el instante en que todo dejó de importarle por mucho que continuará recurriendo a los trajes del héroe atormentado y los uniformes de dandi despreocupado. Pero no lo logró. La sensación de desconexión con la realidad le resultaba eterna. La ausencia de interés hacia ella disponía la forma de un abrigo que lo aislaba por completo. Y la indiferencia por la sociedad era igua...

La reaparición de Frank Grimes

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Cinco fueron los meses. Cinco prácticamente doblando turno en el Badulaque regentado por Apu. Y en todo ese tiempo un reconcome no cesaba de atormentarle. ¿Dónde estaría? ¿Qué fue de él? Pese a ello, los siete años que pasó internado en el psiquiátrico de Springfield casi hicieron que le olvidara. Pero algo había que, irremediablemente, lo llevaba al que, en su momento, consideró artífice de su perdición. Sería que, durante la escasa hora libre de la que disponía, se plantara ante la entrada del Bar de Moe. Desde ahí, mediante lo poco que dejaba atisbar la ventana llena de mierda, lo distinguió. Y eso le partió el corazón. Pese a todo el odio que llegara a sentir en su día... la escena que delante tenía quebró su alma hasta unos confines que ni imaginaba. Por eso titubeó. Dudó en abrir la puerta y traspasarla. Sobre si tenía la necesaria fuerza de voluntad con la que soportar todo aquello. Aun así, lo hizo. Y en miedo de todo aquel aroma a moho putrefacto mezclado con el alcohol que ll...

El viaje a los Cinco Picos

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Fresco era el ambiente. La humedad originada por la cascada de los Cinco Picos dibujaba el empedrado sendero. Y a cada paso que daba veía la forma en que la tierra iba secándose. Pero no era por obra de la naturaleza. Un poder mucho más vigoroso, y antiguo, lo llevaba a cabo indicándole la dirección a seguir hasta llegar a él. Y aunque era algo por lo cual no tendría que sorprenderse, no dejaba de preguntarse cuán poderoso alcanzaría a ser el Mentor de Shiryū. A lo lejos, notó una diminuta figura. Le dio la impresión de que estaba sentada justo en el borde de un risco mientras escudriñaba el caer de las aguas. Y a medida que iba acercándose, percibió que tampoco dejaba pasar ningún detalle de lo que alrededor suyo acontecía. Además, tuvo la certeza de que lo esperaba. Y, al estar a su altura, por primera vez sintió su cosmos en todo su esplendor. Llegó a la conclusión de que quería mostrárselo. Tan pronto como lo hizo, ese fuego remitió por completo. - Es mejor así; no pretendo llamar ...

Un breve descanso antes de reanudar la búsqueda

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Su silencio era profundo. Meditativo mientras no apartaba la mirada de la hoguera que en la noche les otorgaba luz y calor. Además, la pesadumbre hizo acto de presencia en su rostro. El primero en apreciarlo fue Legolas, pero, fiel a su costumbre, no dijo nada. Esperó a que el heredero al trono de Gondor hablara sobre lo que le rondaba por la cabeza. Aunque no lo hizo. Continuó sumergido en sus pensamientos pareciendo ajeno a todo lo que les rodeaba. Todavía sin percatarse de lo taciturno de su semblante, Gimli decidió azuzar el fuego. Para ello, recurrió al mismo mango de su poderosa hacha. Y mientras lo hacía estando sentado, dirigió su mirada a las estrellas. Brillaban con un resplandor fuera de lo común. "No tengo muy claro si es un presagio de buenas nuevas o, por el contrario, es su último destello antes del desastre". Sus compañeros nada comentaron al respecto. Aragorn siguió en la misma tesitura. Legolas emitió una extraña sonrisa. "Puede que tengas razón en amba...

En el interior del arca

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Sem no cesaba en sus lamentos al dejar su hermano la habitación de la cabaña. Y no sabía qué era lo que le dolía más: si su cuerpo o el corazón. Incluso estando cobijado, continuaba sintiendo la lluvia empapándole a pesar de que disminuyó en intensidad dos horas atrás. Quizás lo hizo al momento de chocar la embarcación contra las rocas. O puede que lo hiciera después. ¿Pero fue antes o tras escapar espantados los animales en una frenética estampida? No estaba seguro. En ese momento le imbuía la histeria mientras intentaba localizar supervivientes. Cam y su familia estaban bien. Malheridos y asustados, pero en perfecto estado de salud. De Jafet y compañía no encontró rastro alguno. En mitad de la tempestad le pareció verle caer por la borda. Y detrás de él fueron su esposa e hijos al tratar de ayudarle. Pero no podía saberlo a ciencia cierta. Era tal la casi nula visibilidad en ese instante que todo lo que contempló le parecía irreal. Sacado de un mundo de tinieblas que no debería ser a...

Más allá del interior de la ballena

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En el fondo, no deseaba salir a la superficie. Pero la humedad habida en el interior de la ballena estaba destrozando la madera de su cuerpo. Y lo único que le dolió, aunque no mucho, fue tener que arrancarse parte de ella. Lo hizo con tal de prender lumbre, por el hambre que los dominaba. Y la primera víctima fue Cleo. Necesitaban recuperar energías. Estaban famélicos. Gepetto y Fígaro se negaron a comer. No querían participar de semejante barbaridad, decían. El pececillo los acompañó durante mucho tiempo, incluso antes de emprender la búsqueda de Pinocho. No podían hacerlo. Y él, al observar su actitud, sólo dejó escapar un gesto de satisfacción. "Más me toca", pensó. Sin más dilación, lo asó y disfrutó de sus carnes sin disimular el gozo. Después, y sin darle importancia a lo que acababa de hacer, les preguntó el porqué de que hubieran decidido ir a buscarle. "Eres mi hijo, ¿qué querías que hiciera?", cuestionó indignado Gepetto a la par que no cesaba de recrear ...

La maldición de la piedra que confrontó la distracción

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Sus miedos desaparecieron desde el momento en que la humanidad inventó las gafas de sol. Con ellas lograba llevar una vida, más o menos, normal. O eso quería creer. No miraba a otra persona directamente a los ojos a través de los suyos... desde que la maldición comenzara. Y desde entonces habían transcurrido unos 4.000 años. Quizás más. En ella, una aparente inmortalidad estaba incluida. En consecuencia, arrancó su periplo escondiéndose de las demás gentes. No quería hacerles daño. No podía soportar el peso de hibernarles la vida. De verles convertidos en frías estatuas que guardaban cada diminuto detalle de sus cuerpos. Pero lo peor de todo era cuando estas, por el motivo que fuera, terminaban quebrándose. Eso les arrebataba la chispa. Y aunque tenía la posibilidad de quitarse la suya con tal de devolverles la esencia... nunca reunió el suficiente valor para sacrificarse. Por lo tanto, en su día decidió reunir todas las esculturas que dejó diseminadas. Eran 20 en total. Con paciencia,...