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Mostrando las entradas etiquetadas como Venganza

El trámite de la conversación

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- Bien, ¿cómo está? ¿Le duele la cabeza? -quiso saber el agente. - Parece que me la estuvieran martilleando por dentro. Es un dolor insoportable. - Imagino que en el hospital le habrán dado calmantes para ello. - Sí, lo han hecho. - Vale, de acuerdo. Ahora necesito que me cuente todo. - ¿Dese el principio? - Sí, desde el principio. - Está bien. Pero déjeme hacer un poco de memoria. - Tómese todo el tiempo que necesite. *** "Cuando esta tarde llegué a casa me sorprendió el olor a comida recién hecha. Mi mujer iba a pasar el fin de semana con los niños y sus padres. Viven en un pueblecito que está a las afueras de la ciudad. Y yo me quedé porque tenía trabajo acumulado. "Pensé que los habría dejado allí. Que había vuelto. No hubiera sido la primera vez que lo hacía. Dejarlos allí y regresar dándome una sorpresa. Así que la saludé y fui directo a la habitación. No contestó. Así que supuse que no me escuchó. "Dejé las cosas del trabajo y me cambié de ropa. Me puse la que sue...

Una claustrofóbica situación

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Volvió a mirarse las manos. Estaban heridas. Le sangraban. Los cortes en ellas dolían tal si pequeñas y frenéticas punzadas fueran. Además, la tierra las cubría. ¿Qué había pasado? No recordaba nada. Su memoria sólo llegaba al momento de tener enfrente a aquel hombre. No recordaba nada más. Y este lo observaba de arriba abajo. Pero con un aire de indiferencia que le causaba pavor. Su mirada era fría. Calculadora. Parecía estar analizando el más mínimo gesto que hiciera. - Deberías relajarte. Ya has completado todo lo que tenías que hacer. El resultado es doloroso, pero es lo que debía hacerse - susurró. Su voz era desgastada. Con un ligero atisbo delatando tartamudez. Entonces, fue él quien examinó al extraño individuo. Vestía una raída gabardina que le llegaba hasta los pies. Y calzaba unas botas ajadas que dejaban ver el acero de sus punteras. También un enorme sombrero. La sombra que originaba únicamente permitía atisbar la dureza de su mandíbula. Además de una poblada barba que lle...

No había ningún poder que conllevara una responsabilidad

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No tenía claro qué era lo que más le dolía. Por un lado estaba el hecho de descubrir que Mary Jane disfrutaba más en la cama con Harry que con él. Por otro, la vergüenza que sentía al estar espiándoles. Y lo hacía encaramado a la pared que daba al dormitorio de ella. A través del reflejo de la ventana de enfrente podía verlos. Y no lograba disimular la erección que tenía. Ni siquiera con la increíble tromba de agua que estaba cayendo. Entre lágrimas, y no sabía si era de rabia o angustia, les escuchaba mediante su agudizado oído. De repente, dejó escapar todo lo que sentía mediante un grito atronador. Su sonido retumbó a lo largo de la oscura calle. Incluso llegó a golpear su cabeza contra la piedra. Pero paró. Y lo hizo cuando notó que frenaron su acto de intimidad. Percibía la fragilidad de ambos por el miedo que les causó el instante. Entonces, soltó una ligera risotada. Fiel a su acostumbrada valentía, o exceso de confianza, Mary Jane se levantó de la cama y comenzó a mirar a travé...

En el salón tras su jornada de trabajo

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Llegó a casa. Sólo quería descansar. Tumbarse en el sofá y beber una cerveza mientras picaba algo estando la televisión puesta sin prestarle atención. Fue a la sala y tiró los bártulos del trabajo sin darles importancia. Ansiaba deshacerse de ellos. Dejar atrás el estrés del día recorriendo cada vivienda en la que había estado haciendo realidad cada sueño de los niños que solicitaron su presencia. En total, fueron más de 200 en aquella jornada. Y, viendo la cantidad de dientes que recogió, calculó que podría sacarse una buena "pasta". Al fin y al cabo, era una pequeña maldición el tener que venderlos después por su peso. "Gajes del oficio", elucubraba tratando de darse ánimos. Pero en cuanto cayó sobre el sofá notó algo extraño. En la mesita que tenía frente a él había una nota escrita a mano. Y parecía estarlo por las dos caras. ¿Cómo llegó ahí? ¿Quién la mandaba? El nerviosismo fue haciéndose presente en su cuerpo. Trató de tener calma la mente. Pensar con clarida...