La visita que dio paso a un comienzo
Mientras iba acercándose, le dio la impresión de que el tamaño de la caravana incrementaba. De ser un pequeño punto en la lejanía que iba imponiéndose en el paisaje. Presidiéndolo. Y aunque no era vieja, no tendría más de diez años, las marcas de la humedad del lugar comenzaban a hacer mella en ella. Además, su original tono verduzco pasó a adquirir uno amarronado. En su entrada, estando tumbada en una silla plegable de picnic, Linda bebía una cerveza mientras fumaba un cigarrillo. Su dulce perfume inundaba el lugar a pesar del tabaco. Y sin realizar gesto alguno que delatara que lo había visto llegar, le indicó que se sentara en la tumbona colocada junto a ella cuando unas gafas de sol ocultaban su mirada. Aceptó la invitación a la par que agarraba una birra. No hizo falta ninguna invitación. Era una costumbre entre ellos que venía de tiempo atrás. - Creo adivinar el porqué de esta visita, pero me gustaría que me explicaras la razón. Prefiero oírla de tu boca. Aunque desgastada, el to...