"La Tutoría": mentiras y medias verdades
Halfdan Ullmann ofrece un film visceral en el que nada es lo que parece filmaffinity.com Sin que el peso de los apellidos cree una mochila de difícil transportar, la ópera prima de Halfdan Ullmann es una obra que deja un mal cuerpo. Incluso tiempo después de visionarla. Y no es por su reconfortante calidad, sino por lo claustrofóbico que resulta ser un metraje que supura visceralidad. Tanto por las sorprendentes interpretaciones que aporta como por la forma en que desgrana una trama sofocante. A esto súmenle que el noruego juega con lo onírico como si de un baile fastuoso se tratara o que vuelve las escenas en un tenebroso laberinto del cual el espectador tiene la sensación de no poder encontrar la salida. Ello en un intrincado tejemaneje donde el cainismo resulta ser el eje vertebrador de un sórdido relato. Mediante un frenético viaje en coche, Elizabeth se dirige al colegio en el cual estudia su hijo Armand. No sabe qué pasa. Un secretismo absoluto por parte del profesorado hace pres...