La historia del león y el anciano sentado en el banco
Cuando solía ir a aquella parte del parque tenía la costumbre de siempre acomodarse en el mismo banco. Le tenía cariño, aunque creía no saber el motivo. Además, al estar al lado de aquella laguna artificial, y bajo la sombra de un inmenso árbol, le otorgaba la paz que ansiaba en medio de un agradable frescor. Pero aquel día estaba ocupado. En él, un hombre de unos 80 años parecía contemplar las aves que nadaban tranquilamente sobre las aguas. En un principio decidió buscar otro recodo en el que pasar el rato. Pero no vio ningun otro asiento libre. Así que, aunque lamentándose por su suerte, fue acercándose hacia él. En cuanto llegó le preguntó a aquel individuo si podía sentarse. Incluso hacerle un poco de compañía. "Por supuesto, faltaría más", le contestó mientras hacía un gesto con la mano que le invitaba a ocupar un hueco a su vera. Y así fue que comenzó a mirar el paisaje con el "simple" propósito de admirarlo. Cuando, más o menos, había pasado un cuarto de hor...