THOMAS LANG
Alguna vez había leído algo sobre este austriaco, pero nunca me había parado a observar, tampoco lo habría intuido, lo que es capaz de llegar a hacer. La primera impresión que genera esta persona de 53 años es que él, por sí mismo, en la reencarnación personificada de una única sección de percusión. Su estilo, el cual varía desde los grooves más profundos a partes hiperactivas donde uno se puede volver “tarumbita” intentando averiguar cómo lo hace, consigue una atmósferas que se podrían definir de psicodélicas, patrones propios del “metal”, el jazz, la música latina, la suavidad del pop, contundencia del rock,… Todo ello mezclando, combinando lo más técnico junto a esa ley que dice que “menos es más”. Alterna la suavidad extrema con la máxima potencia a la vez que edifica un fraseo mediante indescriptibles lineas a la par que incluye un simple o par de golpes con los que dar significado. Todo ello realizado con una cuidada selección de pedales con las que maneja dos bombos de disti...