La ducha que comenzó a limar el orgullo
No podía apartar la mirada de la pantalla del ordenador. A través de ella lo veía entrenando. Siempre llegando al límite. Siempre hasta desfallecer. Después, arrancaba la rutina que estaba repitiéndose desde hacía un año. Los cuidados con tal de recuperarse empezaban. Pasaba una semana en la cama. Hasta que, después de mucho insistir, Yajirobe le traía unas Habichuelas Mágicas. Entonces, y habiéndolas tomado, sanaba por completo. Y su cuerpo... este adquiría una tonalidad más robusta. Mucho más resistente. Lo observaba ejercitarse hasta la extenuación. ¿Qué buscaba con ello? ¿Tanto ansiaba superar a Goku? ¿Tan grande era su orgullo? Y su corazón... cada vez que la veía agachaba la cabeza. Cuando le entregaba algo que se le había caído ese inclinar era aún mayor. ¿Qué escondía en su interior? ¿Por qué lloraba después de todas las veces que pasaban uno al lado del otro? Vivían en la misma casa. Era su invitado. Le había abierto sus puertas. ¿Acaso no lo notaba? ¿No lo veía? No, no era su...