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Mostrando las entradas etiquetadas como Infancia

El ejercicio propuesto en hora y media de clase

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La puerta del aula fue abierta despacio. Y esto permitió escuchar el característico sonido de las desgastadas bisagras. A través de ella apareció la figura de una mujer de unos 45 años. Era morena. Con una rizada melena que rozaba su cadera. Vestía una falda vaquera que le llegaba hasta las rodillas. Además de unas oscuras botas que casi las alcanzaban mientras su negra camisa tenía desabrochados los dos primeros botones. Ello formaba un triángulo invertido que, ligeramente, dejaba atisbar el busto escondido bajo la prenda. Recortando los cinco metros que había hasta él, caminó hasta el escritorio. Una vez allí, dejó la carpeta sobre la mesa. Pero optó por no sentarse en la silla; rodeó el mueble hasta colocarse en su parte delantera. Dando un pequeño impulso, se acomodó encima y cruzó las piernas. Sus oscuras, y gruesas, cejas resaltaban con el tono café de su piel. Y esto hacía que los ojos marrones que observaban a los alumnos fueran más profundos. Sus pómulos podían distinguirse po...

Las jornadas previas a la partida

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- Creo... creo que ya va siendo hora de que regresemos a Nazaret . Al oír esto, le sonrió. "Estoy de acuerdo, ¿pero cómo vamos a vivir cuando lleguemos allí? ¿De qué vas a trabajar?". - De lo mío - contestó José -. Antes de partir, el marido de tu prima me dijo que estaría esperándome. Cree que si monto un pequeño negocio no tendremos problemas. Dice que con mi experiencia me será fácil ganarme la confianza de los clientes. - ¿Y él va a hacer algo al respecto? - No lo sé. Pero, como sacerdote que es, goza de buen nombre. - Pero si Zacarías e Isabel viven en Jerusalén... ¿cómo van a poder ayudarnos? - Lo más seguro que con su palabra. Pero van a instalarse en Nazaret. Quieren que Juan crezca como un niño normal, estando alejado de la clase social que les corresponde. Y están deseando que él y Jesús lo hagan juntos. - Vaya, eso sí que no me lo esperaba. - Me comentó que desean llevar una vida cercana a la gente corriente. Así el niño conocerá lo que es la realidad. Y teniendo a...

El riachuelo resguardado entre árboles

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Más que la sorpresa, fue el sentir cómo se movía algo en su interior. Hacía mucho tiempo que no rondaba por allí. Y la última vez que lo hizo no tendría ni quince años. Y ahora, a sus 52, observaba maravillado aquel cerezo. Su tronco era mucho más grueso. Las ramas más extensas y las hojas habían aumentado en número. Incluso resultaba menos dificultoso acceder a su copa. La zona que antaño usaba para ello había anchado. "Vaya, ya podría haber sido así cuando lo utilizábamos pretendiendo escondernos de los demás", pensó. Se mantuvo en silencio. Lo hizo con tal de escuchar con más atención el sonido de la naturaleza. Los pequeños insectos y los pájaros pululaban de aquí para allá después de haberse acostumbrado a su presencia. La sombra del árbol bañaba su rostro mezclándose con el fino resplandor de la luz que traspasaba el hueco entre las hojas. Y el riachuelo seguía oyéndose desde ahí. Sus aguas parecían más calmas y menos caudalosas, pero la tibieza de su humedad continuaba...

"Soy la imagen a la que tantas historias han dado voz"

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Le extrañó que llamaran a la puerta. Por suerte, el sonido del timbre no despertó a su hijo. Tenía apenas un mes de vida y le había costado Dios y ayuda dormirlo. ¿Quién podría ser? Beatriz tardaría una hora en llegar del trabajo y ansiaba poder descansar un poco. Estaba destrozada. Aun así, dejó a Lucas en la cuna y fue a comprobar quién la estaba reclamando. Miró por la mirilla y le pareció distinguir a la vecina de arriba. Rara vez se habían cruzado y, cuando lo hacían, le soltaba una sonrisa de oreja a oreja. Tendría unos setenta años y vivía con su marido. Los comentarios sobre ellos les tildaban de raros, aunque al mismo tiempo decían que eran muy amables en el trato. Decidió abrirle y comprobar qué era lo que quería. Quizás necesitara algo. Al hacerlo, al abrir la puerta, la anciana iluminó su rostro trasmitiendo cordialidad. "Buenas noches. Sé que es un poco tarde, pero me preguntaba si me podrías dejar un poco de azúcar. No hemos quedado sin ella y los supermercados están...

"Soy la imagen a la que tantas historias han dado voz"

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En el salón tras su jornada de trabajo

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Llegó a casa. Sólo quería descansar. Tumbarse en el sofá y beber una cerveza mientras picaba algo estando la televisión puesta sin prestarle atención. Fue a la sala y tiró los bártulos del trabajo sin darles importancia. Ansiaba deshacerse de ellos. Dejar atrás el estrés del día recorriendo cada vivienda en la que había estado haciendo realidad cada sueño de los niños que solicitaron su presencia. En total, fueron más de 200 en aquella jornada. Y, viendo la cantidad de dientes que recogió, calculó que podría sacarse una buena "pasta". Al fin y al cabo, era una pequeña maldición el tener que venderlos después por su peso. "Gajes del oficio", elucubraba tratando de darse ánimos. Pero en cuanto cayó sobre el sofá notó algo extraño. En la mesita que tenía frente a él había una nota escrita a mano. Y parecía estarlo por las dos caras. ¿Cómo llegó ahí? ¿Quién la mandaba? El nerviosismo fue haciéndose presente en su cuerpo. Trató de tener calma la mente. Pensar con clarida...