Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Bosque

La encina en la ladera de la montaña

Imagen
El invierno estaba cerca y necesitaba madera. El frío en aquella parte del bosque solía ser demencial. Por fortuna, su cabaña era pequeña y no le haría falta mucha con tal de calentarla. Por lo tanto, antes de ponerse en marcha, agarró el hacha que hacía tanto tiempo atrás le regalaron. Miró su filo y descubrió que necesitaba afinarlo. Así que sacó la piedra que guardaba hacia tal fin y se puso manos a la obra. Lo hizo sentado en la vieja banqueta del pórtico. En la misma en la que solía tomarse el café. Ya fuera cuando se levantaba o después de comer. No le costó mucho ponerla a punto. Llevaba años realizando la maniobra, por lo que le resultaba casi un gesto mecánico. Hasta instintivo. Al terminar, se levantó encaminándose a un prado habido en la ladera de la montaña cercana. Le esperaba un viejo árbol que, según sus cálculos, le llevaría cuatro días talar, por lo que realizaría un esfuerzo titánico. Era una gigantesca encina con el tronco enroscado mientras caía al suelo y acto seg...

Algo más de lo que rodeaba al bosque

Imagen
- ¿Y no tenéis miedo de las leyendas que hay sobre este lugar? Los cuatro jóvenes miraron sorprendidos al hombre. Rondaría los 50, y su corpulencia por años de duro trabajo físico podía atisbarse a través de sus raídas ropas. - No, ¿por qué íbamos a tenerlo? Son sólo eso, viejas historias que pretenden atemorizar a los de fuera - contestó el más alto de ellos mientras lo observaba -. Venimos a pasar el fin de semana. ¿Por qué hemos de echarnos para atrás? No nos va a pasar nada. - Puede que tengas razón - contestó -. Pero todas esas ideas tienen algo en su origen... en su raíz... es... un trágico suceso lo que las creó. El chico no dijo nada. En su lugar, bebió un poco de la infusión caliente que les había ofrecido. - ¿Y tú? - le preguntó a la única chica del grupo -. No te tomes a mal lo que voy a decirte. Pero, ¿qué haces en compañía de todos estos? La chavala sonrió. No era la primera vez que la cuestionaban con ese mismo enfoque. "¿Pues por qué va a ser? Quiero que todos me fo...

El Edén tras la pantalla

Imagen
Era un pueblo particular. Nadie salía de sus casas. Todos trabajan en ellas. Cada miembro de las familias disponía de su reducto particular y jamás lo abandonaba. Así era desde que nacían. Hasta el momento de fallecer. Incluso las relaciones eran llevadas a cabo a través de las diferentes plataformas de Redes Sociales. Pero, además de esto, había otra particularidad. Y no era el hecho de relacionarse de esa manera, sino la circunstancia de que debían hacerlo con perfiles falsos. Daba igual la aplicación de la que tiraran. O si lo hacían mediante varias. Estos no podían mostrar su auténtica persona. Y tenían que cambiarlas cada día. A cada jornada tenían que ser nuevas y sin poder repetirse. Por fortuna, o eso pensaba nuestro protagonista, una serie de algoritmos les facilitaban la tarea. Más que nada por el dolor de cabeza que podía llegar a ocasionarle el estar un día sí y otro también teniendo que buscar un «alter ego». O varios. "Benditos sean estos vericuetos que me hacen más ...

El cazador

Imagen
08/XI/2021 Las gotas de agua en su chubasquero producían un sonido fino; parecido a cuando caen contra las hojas de los árboles. Pero eran completamente diferentes. Había dejado de llover. Las que caían provenían de estas. Estaba allí parado, acurrucado, escuchando el sonido de la noche. Su vista ya estaba acostumbrada a la oscuridad y podía defenderse. Había despejado. Podían observarse las estrellas. Y la luna, que estaba en creciente, emitía suficiente luminosidad. A unos cien metros de distancia estaba «Roto», el único sobreviviente que junto a él quedaba de aquella escapada a la montaña que habían hecho aquel fin de semana. De vez en cuando podía ver levemente su silueta si se movía lo suficiente. Pero no oía nada aparte del sonido de la noche. Llevaban así más de dos horas. Lo sabía porque de vez en cuando miraba su reloj. Parecía que el tiempo no avanzaba. En su pierna derecha llevaba una pequeña hacha y un cuchillo en una funda. Eran un regalo de sus padres. El cuchillo siempre...

Un vacío que no podía explicar

Imagen
Trató de abrir el paquete de tabaco. Le costó un poco encontrar la comisura del envoltorio de plástico. Pero en cuanto lo hizo, fue agarrándolo hasta librarlo del todo. Después, haría lo mismo con tal de arrancar la parte superior del cartón. Al terminar, sacó un cigarrillo y se lo ofreció a su hijo. "Papá, pero si habías dejado de fumar"... Sin decir nada, le pasó el mechero.  El chaval, un poco dubitativo al principio, chasqueó la piedra y lo encendió. Los dos comenzaron a mirar los dibujos del bosque en absoluto silencio. Finalmente, el veinteañero le preguntó el porqué de que hubieran ido en pleno otoño a la cabaña de veraneo. "Necesitaba tomar aire fresco", contestó. - ¿Es por Mayra? Si es así... creo entenderlo. Sé la amistad que teníais. Erais como hermanos. Aunque hay cosas que se me escapan. - Sí, en parte es por eso. Pero tu madre y yo queríamos pasar un tiempo juntos. Y que tú estuvieras ahí. No están siendo unos días muy agradables. Sabes que, en su mome...

Decían que era el árbol más grande del lugar

Imagen
Más que observar el paraje, lo que hacía era sentirlo. Era Uno con Él desde el momento en que germinó de una pequeña semilla. Poco a poco, y con mucha paciencia, alcanzó unas dimensiones que le permitían otear todo lo que había alrededor sin traba alguna que lo impidiera. Y dependiendo de la estación del año, las copas de sus congéneres parecían un verde prado en flor. Muchas veces se preguntaba el porqué de su tremendo tamaño. Por cuál sería el motivo. Sobre todo teniendo en cuenta que varios de sus hermanos habían crecido cerca suyo y no disponían de semejante volumen. Por lo tanto, y aguardando que llegara la respuesta, se armó del mismo tesón que dispuso a la hora de crecer centímetro a centímetro. Día tras día. Un mes tras otro. En todos los años que fueron transcurriendo con plenitud. Pero aquella primavera algo le llamó la atención. Y no porque fuera la primera vez que lo presenciara. En realidad no sabía por qué le sorprendía tanto si había contemplado el mismo milagro en infin...

Al imaginarse a la Dama del Lago

Imagen
18/VI/2020 Sumergido en aquel onírico jardín fruto de la imaginación de algún alma, estaba observando el fluir del pequeño riachuelo que abríase paso entre unas orillas cargadas con flores de vivos colores. El olor a humedad proveniente del afluente se mezclaba con el de la hierba y tierra mojada. La madera y hojas de los árboles. También con aquellas vistosas flores que parecían dominar el majestuoso y mágico lugar. El sonido del correr del agua estaba acompañado por el de la brisa y el cantar de los pájaros. Del zumbar de los insectos y la lejana voz de algún gran animal. También el débil, pero audible, crujido de pequeños seres vivos que corrían de aquí para allá al notar su presencia o la de otro animal; ya fuera este un depredador o no. Se quedó maravillado al percatarse del brillante verde que producía el reflejo de las algas en las cristalinas aguas. Aquello le trajo a la memoria la banda sonora de una película. Al igual que en aquel largometraje de 1981, se imaginó a La Dama de...

La historia de los gnomos y el bosque incendiado

Imagen
sombradelaire.com.mx 13/VI/2019 Aquel jueves se levantó, salió de su hogar y contempló el día que hacía. Mientras se estiraba, y desperezaba el cuerpo, observó los cielos despejados. Olía a naturaleza pura y limpia. Las flores crecían en todas las esquinas y los animales parecían convivir en perfecta armonía. Llamó a su fiel amigo Swfit, el zorro de pelo rojo más veloz del lugar y, mientras esperaba, se despidió de Lisa hasta la noche. Había quedado con el Juez Claus para dirimir unos asuntos sobre algún desastre que habían ocasionado los trolls. Su cita con el togado no sería hasta el mediodía. Pero antes de ello tenía que ver con sus propios ojos los daños que habían causado Pot, Pat Poopey y Holley, las cuatro alimañas que habitaban en la zona y se mantenían al margen de aquel equilibrado mundo donde la naturaleza vivía en armonía. Sus constantes diabluras, por decirlo de forma amable, ponían en "jake" continuo a los habitantes de la zona. Se recreaban destrozándolo todo ...

La vez que un cuentacuentos narró sobre el baile de las llamas del fuego

Imagen
16/X/2019 Autzagane, Bizkaia (Imagen de archivo) Hubo una vez un cuentacuentos que los narraba a la luz de una hoguera. Se los inventaba inspirándose en la forma de las llamas y, de esa forma, según los iba recreando, los relataba. Siempre lo hacía acompañado de una flauta, la cual tocaba entre cada una de las estrofas. Sus relatos versaban sobre duendes y espíritus, árboles y animales. También sobre el Ser Humano. Una vez contó uno basado en el baile de las llamas de las hogueras. Decía que estas siempre estaban bailando; siempre en mitad de la noche. Cuando se acercaba el día dejaban la algarabía y se disponían a descansar. Pero llegó una fecha en la que decidieron seguir el baile durante lo diurno. Todo iba bien hasta que abandonaron el recinto en el que solía celebrarse la danza. Ocurrió que agrandáronse en tamaño y se multiplicaron. El festejo se descontroló. Ya no había jolgorio, sino un desenfreno que hizo temblar a los habitantes del lugar: personas, animales y plantas. La llam...