El concierto en un mundo sin enfermedades (VI)
Mientras Armando oteaba por la ventana fumaba de la pipa y bebía el vino. Lo hacía en silencio. Parecía meditar a la par que, de vez en cuando, sus invitados dirigían su mirar hacia él. Suspiró y se dio la vuelta dirigiéndose a la mesa con tal de coger una manzana. "Tranquilos, no tengáis prisa". Sacó un pequeña navaja que tenía en el bolsillo de su pantalón y fue despojándola de la piel con el filo. La comió en pequeños trozos que partía con el instrumento cortante. "Es uno de los pocos caprichos que suelo darme", dijo con una voz profunda, pero sin levantar el tono. Lo hizo de tal manera que casi no pudieron escucharle. Cuando terminó de decir esto fue a la cocina. Agarró dos tazas de cerámica y la cafetera. Los llevó a la mesa y les sirvió café. "No digáis que no. Tomároslo. Os vendrá bien". Tras esto, volvió a sentarse y esperó pacientemente a que acabaran. - Estaba pensando cómo deciros lo que tengo que deciros. Así que comenzaré desde el principio. ...