Helena escribía su nombre con "h"
Llevaba cuatro días sin dormir. Estaba exhausta. Poco tardaría en hacerlo, pero no quería. Ni lo deseaba. Ansiaba estar en aquella situación. Anhelaba no despertar y conservar su figura; la anatomía que poseía en aquel momento y no tener que dejar atrás a la persona que tenía a su lado. No, no estaba enamorada de él. Pero perder aquella intimidad que le había costado seis meses era un sufrimiento. Desde hacía dos años no había estado tan cerca de alguien. Quería preservar el calor de su compañía. No volver a sentir el frío del despertar siendo el mismo individuo con otras formas. Con otro cuerpo. Con otro sexo. Con otra mirada. Por lo menos conservaba dos cosas de su vida pasada. Una era su personalidad. A pesar de los continuos vaivenes y la oscuridad en la que estaba sumergida la seguía manteniendo. No había cambiado pese a los altibajos que sufría. Pese a los intentos por dejarlo todo atrás ante el profundo sufrir que padecía. La otra era su nombre. Helena, con "h". Siempr...