La diatriba de aquel al que llamaban "loco"
09/II/2018 El loco caminaba feliz por el camino de la cordura. Disfrutaba de cada paso que daba. De la sensación de cada pisada. ¿En serio era él el loco porque disfrutaba de la visión de cada flor a lo largo del trayecto? ¿Porque lloraba de alegría cada vez que veía un animal que se cruzaba con él o de tristeza cuando se escapaban al verlo? Él era él, ¿por qué tenía que ser como querían que fuera? Ya era él mismo, no la visión que otro tenía de él. Siguió caminando y cogió dos piedras. Las frotó sustituyendo dos bolas antiestrés. De eso también disfrutaba; del ruido que emanaban al rasparlas. Disfrutaba de las pequeñas cosas; como cuando cogía una ramita, la partía y olía la savia que salía. Una vez agarró una flor. La olió y apretó. Aspiró la fragancia que emanaba. "¿Por qué haces eso?", le preguntaron. "Lo necesito", contestó. Lo que no sabía su acompañante era lo feliz que le hacía ese simple acto. "¿Por qué, por qué, por qué?", esa pregunta se la repe...