Más allá del interior de la ballena
En el fondo, no deseaba salir a la superficie. Pero la humedad habida en el interior de la ballena estaba destrozando la madera de su cuerpo. Y lo único que le dolió, aunque no mucho, fue tener que arrancarse parte de ella. Lo hizo con tal de prender lumbre, por el hambre que los dominaba. Y la primera víctima fue Cleo. Necesitaban recuperar energías. Estaban famélicos. Gepetto y Fígaro se negaron a comer. No querían participar de semejante barbaridad, decían. El pececillo los acompañó durante mucho tiempo, incluso antes de emprender la búsqueda de Pinocho. No podían hacerlo. Y él, al observar su actitud, sólo dejó escapar un gesto de satisfacción. "Más me toca", pensó. Sin más dilación, lo asó y disfrutó de sus carnes sin disimular el gozo. Después, y sin darle importancia a lo que acababa de hacer, les preguntó el porqué de que hubieran decidido ir a buscarle. "Eres mi hijo, ¿qué querías que hiciera?", cuestionó indignado Gepetto a la par que no cesaba de recrear ...