El día en el que se sintió cuerdo al coger una flor
13/VI/2020 "El único momento en el que me sentí cuerdo fue aquel en el que recogí una flor roja. Lo hice con mucho cuidado de no pincharme con sus espinas. Eran duras y afiladas. Pero las quité con suavidad procurando no dañar su frágil, suave y verde tallo. "Después de deshacerme de todas ellas pasé los dedos pulgar e índice de mi mano derecha sobre él. También guardé una de estas en la bandolera que llevaba; lo hice envolviéndola en un pequeño trozo de papel que resguarde en un pequeño bolsillo que tenía aquel monedero de tela. "Antes de oler su exquisita, y dulce, fragancia; antes, incluso, de guardar la verde y afilada espina, volví a pasar el dedo índice de mi mano derecha sobre su punta para sentir lo afilada que estaba. Sentí la forma en la que surcaba sobre las marcas de mis huellas dactilares. Fue subiendo y bajando cuando pasaba por cada una, que percibí el escalofrío que originaba. "Miré el pulgar de mi mano izquierda. Repetí sobre él lo que momentos ante...