No había ningún poder que conllevara una responsabilidad
No tenía claro qué era lo que más le dolía. Por un lado estaba el hecho de descubrir que Mary Jane disfrutaba más en la cama con Harry que con él. Por otro, la vergüenza que sentía al estar espiándoles. Y lo hacía encaramado a la pared que daba al dormitorio de ella. A través del reflejo de la ventana de enfrente podía verlos. Y no lograba disimular la erección que tenía. Ni siquiera con la increíble tromba de agua que estaba cayendo. Entre lágrimas, y no sabía si era de rabia o angustia, les escuchaba mediante su agudizado oído. De repente, dejó escapar todo lo que sentía mediante un grito atronador. Su sonido retumbó a lo largo de la oscura calle. Incluso llegó a golpear su cabeza contra la piedra. Pero paró. Y lo hizo cuando notó que frenaron su acto de intimidad. Percibía la fragilidad de ambos por el miedo que les causó el instante. Entonces, soltó una ligera risotada. Fiel a su acostumbrada valentía, o exceso de confianza, Mary Jane se levantó de la cama y comenzó a mirar a travé...