Una sangre que era la misma suya
31/X/2019 Despertó habiendo dormido dos horas. Lo hizo a ras de suelo, abrigado con un fino saco de dormir que le tapaba hasta la cabeza. Llovía de forma fina e incesante, pero todo a su alrededor estaba humedecido. Y el frío que sentía en el cuerpo lo llevaba arrastrando desde hacía día y medio, cuando empezó aquella casualidad atmosférica. Se despejó rápido. Su cuerpo y su mente hacía tiempo que estaban acostumbrados a esa rutina: a descansar con tal de seguir recorriendo aquel lugar. Aquella inmensa selva en la que encontrar las bases del enemigo. Cogían sus fusiles y demás artilugios bélicos e iban su busca. Ellos también hacían lo mismo. "Enemigos". Desde que llegó a aquel paraje, incluso antes, se interrogaba a sí mismo por el concepto de la palabra misma. Y lo irracional de ella. Sobre el hecho de estar estar allí disparando a gente con la que podría haberse saludado por la calle. O tomarse un café o algún refrigerio. *** Hubo un día en el que dos bandos empezaron a en...