Por primera vez desde la Guerra sucedida en los Cielos
- ¿Por qué? ¿Por qué te santiguas si sabes que no te servirá de nada? El párroco no contestó. Sólo lo miró. Lo analizó de arriba abajo buscando algún resquicio por el cual escapar. Alguna muestra, por mínima que fuera, de debilidad. Pero pareció resignarse. Sabía de sobra que no habría ninguna. Y que lo mejor sería escucharle. Si comenzaban una lucha ninguno de los dos saldría vencedor. Menos aún derrotado. Lo único lograrían sería destruir todo lo que alrededor de la antigua, y reconvertida, Mezquita, había. - ¿Qué has venido a hacer aquí? Llevamos más de 1.000 años sin vernos. ¿Cuál es el motivo de que hayas venido? ¿Y por qué justo ahora? - preguntó el cura sin mostrar signo alguno de temor. De hecho, no lo sentía. - ¿Acaso no lo intuyes? - lo dijo con una neutralidad extrema, pero su tono guardaba un ligero tono de burla - Pues no sé... ¿no va siendo hora de que te me unas? Ya no crees en Padre; hace tiempo que perdiste la fe en él. Por mucho que cada poco tiempo acudas a su presen...