"¿Sabes quién es Armin Meiwes?"
- ¿Estás seguro de lo que quieres hacer? Lo dijo mientras le ofrecía una copa de vino. Él ya estaba completamente borracho y no podía dejar de contemplar sus piernas. Estas eran duras, largas y redondas. Un viejo niqui que llegaba hasta su cintura le cubría la parte superior del cuerpo. Por lo tanto, también podía observar su oscura ropa interior. "Sí, por eso estamos aquí", le señaló desde la silla en la que estaba sentado. - Bien, entonces tendré que atarte las manos. El fuego de la cocina está encendido. La salsa y las especias... preparadas. Pero de sobra sabes que su tamaño será reducido cuando lo prepare. - Da igual. Llevo esperando este momento muchos años. Menos mal que nos conocimos. - Ya... Espera un momento. Da otro trago al vino. Los somníferos que le he echado harán que no sientas dolor. - Es una lástima que así sea. Me hubiera encantado disfrutarlo. Pero sin ello creo que esto sería imposible. - Dame un momento. Voy a afilar el cuchillo. Vuelvo enseguida. *** Cu...