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Mostrando las entradas etiquetadas como Desierto

Al despertar en la habitación del risco

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- Toma, bebe. Hará que recuperes las fuerzas. Le ofreció un cuenco de cerámica cuya superficie estaba ligeramente quebrada. En su interior, un liquido caliente expelía vaho. Además de soltar un dulce y agradable olor. Titubeante mientras estaba tumbado en la cama, lo agarró llevándoselo a la boca. "¿Qué es?", quiso saber. - Un tónico especial - reveló la mujer -. Es vino mezclado con miel y sangre de cordero. Y unas especias secretas de las que mi mentora me habló. Es una pequeña parte de un legado que ha traspasado generaciones. Dudó en tomarlo. El motivo no eran sus ingredientes, sino el no saber de las costumbres de aquellas gentes. Pero le eran familiares. Era como si antes hubiera estado entre ellas. O en su compañía. Pero de lo que estaba seguro era en no romper lo que dedujo serían unas normas de hospitalidad. Así que... dio un sorbo al brebaje. - ¿Cómo se llamaba ella? Tu mentora... La fémina lo observó mientras lo analizaba al dedillo. Aunque no había maldad en sus m...

La extraña visita en medio de la gélida noche

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"Lo tuyo no tiene nombre". Algo parecido le habría dicho su mujer. Pero aquel fin de semana era para él solo. Él mismo iba a ser casi su única compañía en esa vieja casona en mitad del desierto. Podría disfrutar de la soledad y de la fría noche que hacía tanto tiempo no degustaba. Ello mientras tenía a su lado a Ace, su querido pastor alemán de cuatro años. Tenía 48 horas por delante. Y estas las invertiría en hacer nada. Además de beber un poco más de la cuenta, tal y como estaba en esos instantes en el pórtico que disponía la vivienda. Mientras Ace dormitaba a su vera, él gozaba de un cigarro bajo la luz de la Luna en aquella noche despejada. Era bastante gélida, pero no le importaba. Llevaba puesta una gran cantidad de ropa de abrigo. Además, un gorro le cubría la cabeza. Y unos guantes sus manos. Y estos no le impedían manejar con soltura la botella de whisky. Tampoco el vaso en el que lo vertía o el paquete con cigarrillos que en su interior guardaba un mechero metálico....

Caballeros desde el Infierno del Sol

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08/IV/2021 Caballeros del Desierto. Caballeros desde el Infierno del Sol abrasador en medio de llanuras yermas de fina arena y rocas pulidas por efecto del viento y de las escasas aguas que fueron reinantes en otros tiempos. Huellas de pisadas quedándose marcadas en hileras que indican el desgaste producido por el asfixiante calor. El precio sobre su cabeza en tiempos donde las leyes eran sustituidas por la Ley del Más Fuerte. La montura quedó atrás tendida por el sobreesfuerzo y la ausencia de líquido con el que hidratarse. El oasis de las historias parece inexistente mientras vagan eludiendo las acometidas que pusieron peso a sus cabezas por negarse a acatar mandatos. Mandamientos cuasi divinos dictados por la prepotencia y el fervoroso ardor que ocasiona la dominación. Un ambiente viciado por el perfume de la asfixia del calor que empapa pulmones cargados del delgado polvo que brilla con los rayos del Sol. Un ruido fluvial suena ligeramente en sus oídos. Sus fosas nasales parecen hu...

La historia del león y el anciano sentado en el banco

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Cuando solía ir a aquella parte del parque tenía la costumbre de siempre acomodarse en el mismo banco. Le tenía cariño, aunque creía no saber el motivo. Además, al estar al lado de aquella laguna artificial, y bajo la sombra de un inmenso árbol, le otorgaba la paz que ansiaba en medio de un agradable frescor. Pero aquel día estaba ocupado. En él, un hombre de unos 80 años parecía contemplar las aves que nadaban tranquilamente sobre las aguas. En un principio decidió buscar otro recodo en el que pasar el rato. Pero no vio ningun otro asiento libre. Así que, aunque lamentándose por su suerte, fue acercándose hacia él. En cuanto llegó le preguntó a aquel individuo si podía sentarse. Incluso hacerle un poco de compañía. "Por supuesto, faltaría más", le contestó mientras hacía un gesto con la mano que le invitaba a ocupar un hueco a su vera. Y así fue que comenzó a mirar el paisaje con el "simple" propósito de admirarlo. Cuando, más o menos, había pasado un cuarto de hor...