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Mostrando las entradas etiquetadas como Akira Toriyama

Muten Rōshi, el legendario maestro de artes marciales, nos recibe en su casa

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(Nota: esta entrevista ficticia es producto de pedirle a la IA Gemini que representara al conocido personaje de "Dragon Ball". Ha sido el resultado de un pretendido experimento aprovechando que el «Mangamore» de Zornotza celebraba los días 10 y 11 de octubre su vigésima edición). "La Escuela Kame enseña a vivir bien, no a buscar la muerte en batalla" Aunque teóricamente está retirado, el anciano ermitaño continúa desempeñado un papel importante en la defensa del planeta. Tanto que, incluso a día de hoy, sus antiguos alumnos siguen acudiendo a él a la hora de pedirle consejo. Su experiencia en el combate y la vida le avalan. Además de enfrentar mil batallas, ha visto enemigos que poca gente alcanzarían a imaginar. Observador y parco de palabras, cuando habla termina explayándose desde el fondo de la sabiduría. El misterio en torno a él es igual, o mayor, que su fama de experto marcial. De hecho, varias generaciones de luchadores han pasado por su escuela, la cual, po...

El punto de no retorno habido en el laboratorio

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"Tengo que cambiar tu programación; lo empático no me sirve en mis propósitos". Lo dijo observando cada uno de sus movimientos. La forma en que servilmente dejaba el café que le había pedido. "Pero, señor, ¿cómo entonces habré de cumplir sus deseos si no logró ponerme en su lugar?", contestó la rechoncha figura que hacía las veces de mayordomo. Dudó en decir lo que tenía en mente. "Si no redirijo tus directrices no podré obtene r mi venganza". Suspiró. "A eso mismo me refiero", prosiguió. "Si quiero llevar a buen puerto mis planes habrás de volverte en un arma de guerra... y creo que ya sé cómo hacerlo", expresó mientras acariciaba su frondoso y canoso bigote. Número 19 lo observó. Su gesto denotaba sorpresa. Pero esta no era real. Sólo eran sus algoritmos. Y estos hacían que simulara las emociones humanas. De la misma forma que hacen los psicópatas. Aunque, bien pensando, y si llevaba a cabo lo que tenía en mente, lo podría aprovechar....

La ducha que comenzó a limar el orgullo

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No podía apartar la mirada de la pantalla del ordenador. A través de ella lo veía entrenando. Siempre llegando al límite. Siempre hasta desfallecer. Después, arrancaba la rutina que estaba repitiéndose desde hacía un año. Los cuidados con tal de recuperarse empezaban. Pasaba una semana en la cama. Hasta que, después de mucho insistir, Yajirobe le traía unas Habichuelas Mágicas. Entonces, y habiéndolas tomado, sanaba por completo. Y su cuerpo... este adquiría una tonalidad más robusta. Mucho más resistente. Lo observaba ejercitarse hasta la extenuación. ¿Qué buscaba con ello? ¿Tanto ansiaba superar a Goku? ¿Tan grande era su orgullo? Y su corazón... cada vez que la veía agachaba la cabeza. Cuando le entregaba algo que se le había caído ese inclinar era aún mayor. ¿Qué escondía en su interior? ¿Por qué lloraba después de todas las veces que pasaban uno al lado del otro? Vivían en la misma casa. Era su invitado. Le había abierto sus puertas. ¿Acaso no lo notaba? ¿No lo veía? No, no era su...

La hoguera en la base de la columna

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Era una noche oscura. El fuego que encendió con tal de asar la liebre que cenaría emitía la justa luminosidad que le permitiese observar los alrededores. De todas formas, aquello que no alcanzara a vislumbrar podría detectarlo con sus agudizados oídos. Upa y su padre Bora dormían. No quisieron acompañarle en aquel momento. Le dijeron que ya habían comido. Y que descansara, pues al día siguiente le esperaba un duro y largo camino. Observó la base de la columna que llevaba a la Torre de Karin. Ya había estado allí, pero por lo que le explicaron un hechizo fue volcado sobre ella. Ahora era más pesado ascender. Mucho más que cuando la escaló con Goku a sus espaldas. Era la primera parte del entrenamiento que tendrían que hacer si querían derrotar a los Saiyajins que en seis meses llegarían a la Tierra. Disfrutó de la vianda. Algo le decía que a partir de entonces sólo se alimentaría a base de Habichuelas Mágicas. Y eso sería la parte que más le iba a disgustar del proceso. Volvió a fijarse...

Lo sucedido en 24 horas que fueron un año

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Chaoz lo observaba. Mientras tanto, él hacía lo mismo con la cascada. Había adquirido tanto poder en los últimos años que no sabía si le serviría de entrenamiento. Quizás tendría que buscar otros métodos. O un lugar donde la cantidad de agua representara una masa mayor. Aunque, si lo pensaba mejor, podría recurrir a la Sala del Alma y el Tiempo. Habían transcurrido siete calendarios desde la batalla contra Cell. Por aquel entonces su cuerpo no estaba preparado para soportar aquellas condiciones. Pero lo fortaleció con una máquina que la gravedad aumentaba. Le pidió a Bulma que le fabricara una. Una igual que la que usaba Vegeta y, en su momento, Goku. Ella, sorprendida al principio por la petición, sólo pudo cuestionarle sobre el hecho de que no fuera a visitarles. "Lo entiendo; pero el que estemos en paz no es razón para que deje de entrenar. En caso de que haya un nuevo enemigo... el Kikoho puede sernos bastante útil". - Incluso a costa de casi perder tu propia vida, tal y ...