LA MALDICIÓN DEL DIABLO
Si el Diablo ante mi se apareciera...
¿Sus formas cómo habrían de ser?
¿Sabría lo que en realidad es?
Comentan que es tal su magnetismo
que resulta del todo embriagador.
Que la tentación consigo lleva
sin la necesidad de equipajes
que delaten sus augurios.
Que rezuma por hermoso
a la par que obnubila el paisaje
sólo con su bendita presencia.
¿Y si en realidad así no fuera?
¿Y si lo que fuera su ser
fuera lo contrario a lo que es?
¿Y si estuviera en una maldición
que nos lo presenta en lo contrario?
Quizás estuviera silenciado
por la censura de la Fé
venida desde lo más terrenal
y mundano de nuestras iglesias.
Quizás estuviera amordazado
por la verja de costumbres
que no permiten a la novedad
ser vista, ni siquiera escuchada.

Comentarios
Publicar un comentario