La historia desgranada desde un trayecto habitualmente común
(28/XI/2019) Sonó el despertador. Su sonido, estridente con ráfagas cortas y largas repetidas alternándose, le hizo dar un pequeño salto en la pequeña cama. Abrió los ojos y contempló la tenue luminosidad de la habitación debido a la luz que entraba por las rejillas de las persianas. Se sentó lentamente en la cama mientras apoyaba los codos en las rodillas y se llevaba las manos a la cabeza. Todo le daba vueltas. Se frotó la cara con las manos y notó la dura barba que la cubría. Sintió un poco de nauseas. Alargó la mano derecha hacia la mesita que allí había. Cogió el mechero y un cigarrillo del paquete de tabaco que estaba bajo él. Se levantó despacio. Se tuvo que apoyar en la pared debido al breve mareo que sufrió. Cuando pasó abrió las persianas y salió al balcón. Era temprano, sobre las siete de la mañana. Hacía bastante frío y parecía que iba a ser un días de invierno donde brillaba el Sol y las bajas temperaturas procedieran de alguna tormenta polar. Así lo llevaban diciendo en l...