El cazador
08/XI/2021 Las gotas de agua en su chubasquero producían un sonido fino; parecido a cuando caen contra las hojas de los árboles. Pero eran completamente diferentes. Había dejado de llover. Las que caían provenían de estas. Estaba allí parado, acurrucado, escuchando el sonido de la noche. Su vista ya estaba acostumbrada a la oscuridad y podía defenderse. Había despejado. Podían observarse las estrellas. Y la luna, que estaba en creciente, emitía suficiente luminosidad. A unos cien metros de distancia estaba «Roto», el único sobreviviente que junto a él quedaba de aquella escapada a la montaña que habían hecho aquel fin de semana. De vez en cuando podía ver levemente su silueta si se movía lo suficiente. Pero no oía nada aparte del sonido de la noche. Llevaban así más de dos horas. Lo sabía porque de vez en cuando miraba su reloj. Parecía que el tiempo no avanzaba. En su pierna derecha llevaba una pequeña hacha y un cuchillo en una funda. Eran un regalo de sus padres. El cuchillo siempre...