EL FUEGO QUE, QUIZÁS, NO LE HIZO PERDERSE...
El fuego le hizo perderse, pero le acompañó en el camino a modo de llama siendo incapaz de extinguirse. Además, lo hizo con propósito... con intención en su mente. Se perdió, tal vez, queriendo tropezarse con lo que dejó atrás. Quizás fuera su alma, o la sangre que por sus venas circuló. Aquello que fue la parte esencial de todos sus vínculos. El fuego le hizo encontrarse, le hizo ver que seguía siendo él mismo pese a las vivencias con las que hubo de cruzarse.