EL OTOÑO DE LAS HOJAS DERRAMADAS
Olvida la Fé. Pero, sobre tí mism@, resérvala al igual que le pides al invierno que llegue cuando con la primavera también lo haces. "Ven, llega", reclámale. Pero no te olvides de tí reclamando por tí mismo en una tarde de verano con un café. Y las veces que rompas tu propio corazón suéñale al otoño de las hojas derramadas. La Fé... La Fé... olvídala... si no es en tí en lo que crees... olvídala... la Fé... olvida la Fé de los dogmas... y religiones...