LO QUE GUARDABA SU PRISMA PARTICULAR
Los paisajes parecían moverse en compañía suya. Aunque quizás fuera el total de los sentidos siendo el ser de lo contrario. De tener la facultad de menearse sin él disponerla. De que la belleza dispusiera de los cuerpos siendo el ser de cada todo. Aunque supiera de la sensación presidiendo los instantes en que tenía lugar. Entonces sucedía que parecía flotar su piel sin tener que presentarse los tiempos. Sucedía que no había compinche de viaje aunque fueran juntos pues entre los dos sincronizaban lo habido detrás de la materia. Sucedía que dentro de todo ese trance guardaba el recelo de que nada en realidad sucedía al ser la luz que sentía estática. Sucedía que siendo su dulce disfrute el son de su razón en su fuente de las maravillas oteaba el mundo desde otro prisma.