EL USO DEL MUÑECO VUDÚ
De lejos, pinchó con agujas de vudú los muñecos de aquellos que en la cola había con tal de cambiarles. De lejos, con la distancia. De lejos, los observaba con ímpetu, y en círculos, en el recinto que estaban analizando detalles. De lejos, en la lejanía. Daba vueltas alrededor mientras pellizcaba los muñecos observando sus reacciones como si fuera un mosquito. A veces reía, otras metía sus manos en los bolsillos... imaginándose los granos florecer. El escozor que conllevan sus picores al momento de que no tuvieran freno... ante ello... reía. Cuando blandía los muñecos lo disimulaba fijando la vista en otras direcciones o centrándose en un punto. Pero siempre desde lejos y sin cambiar su semblante. Aunque dirigiera, a veces, su mirar a su objetivo. De lejos, anhelaba atesorar la luz de los cuerpos de aquellos que en la cola había con tal de poseerles. De lejos, sin indulgencia.