UNA LECTURA VISCERAL
"Más, más", repetía sin ser un acto carnal. Aunque, quizás, el leer ese libro lo fuera al tenerla plenamente húmeda al resultar prendida de él. Devoraba las páginas anhelando que no terminara nunca el éxtasis que devoraba su mente. Cada centímetro de su alma ferviente buscando que pleno fuera el deleitar de su intelectual libido. Y cuando terminó la última página... su cuerpo se llenó del alivio mientras jadeaba casi sin aire deseando comenzar el siguiente.