La introspección con raíces en el balcón
Su conclusión era que las batamantas debían de ser uno de los mejores inventos de la humanidad. Sobre todo en las frías noches que acompañan a un duro invierno. Pero no por el hecho de poder andar con ellas por casa, o estar tirado en el sofá mientras las vestía, sino porque le servían con tal de disfrutar del horizonte campestre desde el balcón. Sobre todo si la cúpula celeste vestía despejada y, al mismo tiempo, cargada de estrellas. Y en ese momento, después de practicar un poco de ejercicio y ducharse, lo que más le apetecía era estar en tal situación. En la de disfrutar del paisaje mientras tomaba un cacao bien caliente. Pero antes, decidió fabricarse un pequeño porrillo de marihuana aunque supiera que le costaría un poco fabricarlo por haberse aseado previamente. Pero la habilidad adquirida tras años fumando le sacaría del atolladero. Así que comenzó a ponerse manos a la obra. Y nunca mejor dicho. Agarró el cogollo de hierba y fue desmenuzándolo con los dedos. Troceándolo hasta d...