LA LUZ QUE DA CALOR...
Suave. Que la luz avanza sin la prisa otorgada a los días modernos que nos ha tocado vivir. Dulce. Que la luz dispone del azúcar con que endulzar las noches y su frío sin llegar a ser maniquí. Vive. Que la luz reviste nuestras almas sin carencias de lo disfrazado a través del pitiminí. Entona canciones a la Luna. Y que nazcan del corazón. Pues, aunque no las recuerdes, siempre quedarán sus raíces. Baila con el ritmo de su dicha. Y siente todo su tesón. Pues, aunque te sientas triste, siempre podrás levantarte.