La historia de la curiosa anécdota en el diario quehacer
En cuanto llegó a casa, dejó la mochila con la ropa del trabajo al lado de la cama tras atravesar el pasillo que llevaba a la habitación. Y una vez hecho esto, fue al baño. Estaba meándose. Llevaba la media hora del viaje que realizó en autobús aguantándose. No había ninguno que fuera público cerca de la estación. Además, la gente no cesaba de pasar por el lugar. Así que optó por esperar y no hacerlo en cualquier esquina. Así que, una vez acabada la faena, se lavó las manos con jabón. Y ya aclaradas, hizo lo mismo con el rostro. Quería quitarse los restos de sudor que hubiera en ella. Después, iría a la sala de estar. Se sentó en el sofá con la intención de prender la televisión y hacer tiempo hasta que llegara su compañera. Llevaban casi un año viviendo juntos y estaban más que contentos con la situación. Estaba deseando poder conversar con ella. Pero en esa jornada llegó antes de tiempo. Se sorprendió al momento de escucharla introducir la llave en la cerradura a la par que abría la ...