Entradas

Cuando el interior de la guarida explosionó con el exterior

Imagen
El calor y la humedad del pasadizo de las cloacas le hicieron despojarse de la chaqueta. Su cuerpo estaba completamente sudado. Empapado. Además, la pesadez del ambiente era mayor que de costumbre. Pero tenía que continuar. Debía llegar a la guarida que las Tortugas compartían con Splinter. Llevaba sin noticias suyas desde hacía dos semanas. Y eso le ocasionaba un oscuro pálpito. Por fortuna, conocía a la perfección el camino. Aunque pocas, las veces que acudió le sirvieron con tal de memorizar el intrincado trayecto. Y en medio de tal tesitura, de vez en cuando, maldecía la insalubridad que emanaba el lugar. Le seguía resultando surrealista que la inmensa mayoría de los desperdicios de Nueva York circularan momentáneamente por ahí. Y el simple acto de pensarlo le ocasionó unas punzantes arcadas. Sin darse cuenta, se vio vomitando en una de las esquinas. Pero debía seguir. Y lo hizo tras enjuagarse la boca con un poco del agua que llevaba en una botella de plástico guardada en uno de l...

La leyenda en torno al vuelo de las águilas

Imagen
- ¿Por qué me has traído aquí? - Quiero... quiero enseñarte una cosa... - ¿El qué? - ¿Ves aquel risco? Fijó su atención en la zona señalada. Justo en la prominencia de la pared de una montaña. Estaba lejos, pero podía distinguir sus afilados contornos. Incluso las diferentes tonalidades del gris de la piedra. Y ahí, una pequeña base en la que parecía resaltar la estructura del nido de algún ave. - ¿De qué pájaro es? - Águilas... - Vaya... - comentó por lo bajini completamente anonadado - ¿Y está vacío? - No, han anidado en él. Incluso hay dos pequeños polluelos. Toma, mira a través de estos prismáticos. Sin decir nada, los agarró con suavidad llevándoselos a sus ojos. Pesaban una barbaridad. Y esto hacía que, al principio, le costara un poco manejarlos. Con tranquilidad, fue pasando sobre el verde del valle que llegaba hasta la base de la montaña. Desde ahí, fue ascendiendo. Esto hizo que percibiera la manera en que la vegetación desaparecía paulatinamente hasta que el muro quedó desnu...

Un trono tosco y sin decoración

Imagen
En medio de la muchedumbre, Salem observaba el trono de madera que a partir de entonces gobernaría el mundo. Y aunque inmenso en su tamaño, le parecía tosco. Vulgar. Además, carecía de la más mínima decoración. Más bien... le resultaba una simple banqueta oscura de dimensiones gigantescas. Y estaba vacío. Como si aguardara a la persona que lo ocuparía. Y esto era otro gran misterio. Nadie sabía la identidad de la persona que lo ostentaría. En última instancia, era la principal consecuencia de la guerra terminada una semana atrás. Si es que podía llamársela de esa manera. La gente corriente, la que desconocía del mundo de la magia, no tuvo constancia de lo sucedido. Y los gobiernos mundiales sólo intuyeron que algo ocurría cuando faltaba menos de una hora para que todo finalizara. Aun así, y habiéndose dado por concluida, no entendían nada. Lo único que pudieron discernir fue que su poder había desaparecido. Que fueron desplazados viéndose como gente corriente en menos que dura el chasq...

La introspección con raíces en el balcón

Imagen
Su conclusión era que las batamantas debían de ser uno de los mejores inventos de la humanidad. Sobre todo en las frías noches que acompañan a un duro invierno. Pero no por el hecho de poder andar con ellas por casa, o estar tirado en el sofá mientras las vestía, sino porque le servían con tal de disfrutar del horizonte campestre desde el balcón. Sobre todo si la cúpula celeste vestía despejada y, al mismo tiempo, cargada de estrellas. Y en ese momento, después de practicar un poco de ejercicio y ducharse, lo que más le apetecía era estar en tal situación. En la de disfrutar del paisaje mientras tomaba un cacao bien caliente. Pero antes, decidió fabricarse un pequeño porrillo de marihuana aunque supiera que le costaría un poco fabricarlo por haberse aseado previamente. Pero la habilidad adquirida tras años fumando le sacaría del atolladero. Así que comenzó a ponerse manos a la obra. Y nunca mejor dicho. Agarró el cogollo de hierba y fue desmenuzándolo con los dedos. Troceándolo hasta d...

LA LANA DEL VIEJO JERSEY

Imagen
  Entre toda su ropa de abrigo... había un jersey que lo usaba en verano también. En invierno llevaba a cabo su cometido y con el calor no molestaba. Fue tejido con las finas lanas salidas de un ovillo que manaba corazón. En él vestían múltiples recuerdos... y las lejanas caricias recibidas ayer. Pero con el paso de los tiempos... fue desgastándose. Los hilos salieron de su lugar y fue marchitándose su color. Con dolor, decidiría guardarlo en un arcón de madera que lo preservase. Aunque de vez en cuando solía echarle un vistazo  mientras dibujaba una sonrisa. Esta guardaba alegrías y penas; las imágenes de lo que vivió vistiéndolo. También de las que lo acompañaron en unas tardes cualquiera o las especiales. Y las veces que solía mostrarlo... solía presentarles los recuerdos y la imagen de la luz del alma que en su día lo tejió. 

SUS DEMONIOS, FANTASMAS Y SUEÑOS

Imagen
  Sus demonios eran infinitos. Tantos que, con sorna, tenía por costumbre ofrecerlos con tal de compartir todos sus matices. Y con sus fantasmas solía hacer lo mismo. Aunque cambiara su imagen sin disimular pretender. También los compartía. Pero sin recelo ni gastando sus luces al paso de la lobreguez. ¿Qué buscaba con todo ello? Pues, en realidad, nada de nada. Quizás expresarse. Tal vez liberarse. ¿De qué? En el fondo no lo sabía, pero sentíase completo.  Incluso lo hacía con sus alegrías cuando sentía ganas de expresarlo. Aunque no fuera a cada momento también ese aspecto lo compartía. Pero solía proteger sus sueños entre suaves mantas y los algodones. Era su forma de verles surgir  después de soñarles. 

LA HISTORIA DE UN DESALIÑADO FREGADERO

Imagen
  Ese fregadero llevaba más de un mes atascado y sin expectativas de ser arreglado mientras los residuos iban creciéndose al ir amarrando las esquinas de cada recodo. Hacía tiempo que dejó de brillar dejando paso al silencio. Lo único legible era el "tic tac" del gotear del agua pareciendo un reloj sin llegar a discernir las horas. Resultó que una vez los "bichos feos" fueron a su vera poniendo su empeño en el hecho de volver a brillar. Y con unos gestos lentos lograron que volviera el irradiar a lo lustroso de sus figuras al brotar desde su núcleo.