El corazón de Lisipa vuelve a latir
En un primer momento no le dio importancia. Parecía una piedra pómez más. De hecho, aquel rincón estaba plagado de ellas. Sobre todo al momento de que uno fuera acercándose a la orilla del río. Las antiguas erupciones del extinto volcán que presidía el paisaje las formaron al entrar en contacto su lava con el agua. Surgieron al enfriarse muy rápido el magma. Pero algo en una le llamó la atención. Una esfera dorada emergía de su centro. El anaranjado tono relucía tal si estuviera reclamándole. Sintiendo curiosidad, optó por agacharse y recogerla incluso sabiendo del punzante dolor que sentiría en la espalda al levantarse. Pero desapareció relativamente rápido. En otras ocasiones fue mucho peor. En cuanto se recuperó, la observó de forma detallada. Sí, había una especie de pepita. Aunque descartó que fuera oro. Nada de él encontraron en su día en tales parajes. Además, lo desestimaron mediante algún proceder científico que jamás alcanzó a comprender. Siendo así, arrancó a desmenuzar la p...