EL TAPIZ DE LOS CAMPOS
Fue bañando sus recuerdos con un gel de fragancia de flores siendo el tapiz de los campos por los que solía caminar. Con él notaba fresca su mente, también cada latido de su corazón. Sus pulmones rebosaban por lo pleno al ir inundándose con aire. En el alma fue su recreo al servirle de descanso en la tempestad. Y cuando la tranquilidad se hacía fuerte sería su toque de atención. Nunca gastó sus recuerdos: fueron el faro resplandeciente que fue puliendo la obsesión asomando en las esquinas.