LOS MARES QUE SURCARON RÍOS
Surcaba los aires en dirección contraria a los vientos. Al igual que con el resto de las almas. A veces, se cruzaba con las mañanas en el rato que brota el ocaso. Incluso las tardes. Vio convertir los desiertos en oasis con fauna palpitante. Surcaba los vientos sin necesitar su firmeza de empuje. Era que no la necesitaba, pero sí que su cuerpo percibía. Los aires los cruzó sin que los necesitara pareciese. No sería que no los disfrutara, los disfrutaba en su forma plena. Fue que vio la evolución constante de los mares surcando ríos.