LOS TENTÁCULOS DE LO DIVINO Y SUS EMISARIOS
Dios nos robó la inocencia. Y sus emisarios... la imaginación de poder concebir lo ajeno dentro de sus directrices. Dios nos donó la violencia. Y sus emisarios... la manera de proceder sobre su legado desde sus disposiciones. Mientras Dios nos vendía el Cielo... sus emisarios daban valor a sus parcelas y se quedaban un porcentaje. Mientras Dios mecía en su Trono... sus emisarios daban formol a sus palabras y dormitaban la muchedumbre. Mientras Dios prometía Eterno... sus emisarios daban forma a las amenazas y calmaban interpretaciones. Dios nos jodió la realidad. Y sus emisarios... poder crecer al margen de sus tentáculos ocupando los rincones. Lo cojonudo es que continúan pretendiéndolo con una itinerante farándula de teatro.