El mundo aguardando el abrir de sus puertas
El muro estaba levantado hasta la inmensidad. Debía tener un límite, pero no alcanzaba a verlo. En su lugar, parecía unirse al firmamento creando una extraña sensación de unidad. Y esta daba lugar a una asfixia que nunca antes había sentido. A una claustrofobia que le hizo doblar sus rodillas quedándose postrado sobre el suelo mientras jadeaba y trataba de coger aire. La sed lo invadía. Llevaba día y medio surcando las aguas en la pequeña embarcación. Bajo el Sol abrasador del cual se protegía mediante una pequeña tela que servía a modo de sombrilla. Aun así, su piel estaba quemada. Y sus labios completamente resecos por la deshidratación. "Tranquilo, puedes beber. Es agua potable. Hace mucho rato que dejaste atrás el límite de la salada que protege este lugar", oyó que le decía una voz. Trató de localizar su origen. Pero no vio a nadie. "Respira, bebe. Después pasarás una puerta y podremos encontrarnos", dijeron. "Pero hazlo despacio, no vaya a ser que te de u...