Entradas

EL LEÓN EN MEDIO DE LA SABANA

Imagen
  Con el rabo. El león las moscas espantaba con el rabo en medio de la sabana mientras dormía plácidamente. A lo lejos... el león escuchó a las gacelas... a lo lejos. Aunque, también, a las hienas antes de empezar el ataque. Más dormitó el león a sabiendas de que no obtendrían fruto. No eran tan rápidas. Más dormitó. Las moscas dejaron de acecharle. Algo debieron encontrar donde dejar huevos. El león las persiguió. Intuía poder  darse un festín con la  carne de lo hallado.  Extasiado, encontró un impala del que no dejó rastro. Después se tumbaría, y dormitó. Con el rabo. El león siguió espantando moscas con el rabo haciendo de la sabana el reino que le agasajase. 

PERO SIGUE VIVO...

Imagen
Me saca de quicio esta jornada. Mi corazón suele lamentarse  porque las cunetas siguen sin tener flores. Y si las hay... están marchitas. Siento que el amor a la vida... sigue mutilado... como si no existiera o hubiera sido olvidado. Los cantes... los romanceros... Bernarda Alba sigue sin casa... y Nueva York sin su rey en Harlem... aunque los cocodrilos  ojos aún tengan. Da la impresión que la luz ya no tuviera brillo aunque el Sol nos contemple desde lo alto. La Alhambra llora,  los vaqueros no tienen significado. La fuente está seca, el barranco sangra y Víznar no tiene nombre. Y como ellos...  muchas fechas más ancladas en el olvido. Da la impresión que la luz ya no emite su brillo aunque los cielos estén despejados.

PORQUE EL PENSARLAS...

Imagen
  Nunca estuve aquí. Pero tengo la sensación  de que antes... ya estuve... Y mis ojos... mis ojos ven  cosas que no vieron  pero que antes  también vieron. Y mi piel... mi piel siente lo que sintió sin haberlo sentido jamás. Y en cuanto  al olfato...  nunca olí cosas que no oliera... pero las olí sin olerlas en el anteayer posterior  al mañana. Y bebo... bebo la cerveza que no bebí porque el pensarlas es beberlas estando bien frías.

En una laboriosa mañana de resaca

Imagen
01/III/2025 Su temblorosa mano casi no le dejaba llevar el vaso con agua a la boca. Y esta la tenía completamente reseca. Aun así, realizó un valeroso esfuerzo tratando de beber su contenido. Ello con un temor más que palpable ante la posibilidad de que el estómago se le encogiera cuando el líquido llegara a él. La noche había sido más dura de lo normal. Y desde hacía un tiempo atrás, cada vez que hidrataba su cuerpo nada más levantarse, sufría la misma sensación. Incluso, en más de una ocasión, había terminado vomitando y viendo los restos de la batalla alcohólica en la que había estado sumergido. Así que hizo de tripas corazón y se armó de todo el valor que le quedara en medio de semejante resaca. "Hay que ser hombre de noche y no muñeco de día". Recordó lo que tantas veces le habían dicho cuando era adolescente. Cuando comenzaba a salir de fiesta y le levantaban antes de las ocho, estuviera como estuviese, con tal de que ordenara el trastero. Habiendo pasado los años, en o...

EL JARDÍN DE LO COTIDIANO

Imagen
  Adultos queriendo volver a la infancia. Infantes deseando ser adultos. Algunos lo describen de "Ley de vida", otros le llaman un "sinsentido" al perderse en esas sensaciones. Calvos añorando tener pelos y los melenudos temiendo perderla. "No llueve a gusto de todos", dicen. Los que anhelan el estar cagando cuando otros suelen mandar todo a la mierda. Los que pasan olímpicamente.  Los que se mueven desde la indiferencia y los que se preocupan por todo. El que de un grano hace una montaña y el que al ir atravesando un llano estima que atraviesa el Everest. Personas, al fin y al cabo, presentes en este curioso jardín con flores, o sin tenerlas, en su lid que representa lo diario.

LOS MOMENTOS DE LA RELATIVIDAD

Imagen
  Azúcar en las heridas. Y la leche de tonificante con la cual revitalizar cada cuerpo. Y las aguas en las almas. Las cervezas con tal de darles el calor y el kalimotxo con tal de refrescarlas. Un cigarro que las acompañe. Un pintxito que las fortifique en medio de las barras, o las terrazas, mientras se le da forma y color al tiempo.  La metáfora del volar mientras dibujamos los instantes. Ya sea en la mañana, la tarde o sin el sol desde la relatividad.

QUIZÁS MIENTRAS EL ALBA TOMA UN CAFÉ

Imagen
  El alba le canta a la mañana Tal si los sueños ocurrieran despiertos en cada atardecer donde las flores germinan. Puede que sentada en una mesa mientras bebe café acompañado por unas tostadas. Incluso podría fumarse un cigarrillo. Ahí los muros serían de fantasía. A nada le prohíben cruzarlos y averiguar qué guardan con tal de que palpite cada corazón.  El alba le baila a la esperanza. Tal si su calor despertara cuerpos  dormidos por tener jardines sin tonalidad.