SUS DEMONIOS, FANTASMAS Y SUEÑOS
Sus demonios eran infinitos. Tantos que, con sorna, tenía por costumbre ofrecerlos con tal de compartir todos sus matices. Y con sus fantasmas solía hacer lo mismo. Aunque cambiara su imagen sin disimular pretender. También los compartía. Pero sin recelo ni gastando sus luces al paso de la lobreguez. ¿Qué buscaba con todo ello? Pues, en realidad, nada de nada. Quizás expresarse. Tal vez liberarse. ¿De qué? En el fondo no lo sabía, pero sentíase completo. Incluso lo hacía con sus alegrías cuando sentía ganas de expresarlo. Aunque no fuera a cada momento también ese aspecto lo compartía. Pero solía proteger sus sueños entre suaves mantas y los algodones. Era su forma de verles surgir después de soñarles.