LO QUE ESCONDÍA AQUELLA PUERTA
Quizás no supiste abrir la puerta. O la llave pesaba tanto que te resultó imposible blandirla. Lo que escondía eran un gran corazón que rezumaba amor sin mirar lo diferente. Era alegría y muestras de calor en cada pálpito por el que bombeaba sangre. Y dentro guardaba una ventana que, al abrirla, dejaba entrar aire refrescando las más tristes almas. No distinguía de etnias, menos aún de lugares del nacer. Le eran indiferentes cada fe, y las suspicacias. Veía las tiernas llamas que bailotean dentro de cada ser.