LAS VIVAS MARCAS DE LAS EXPERIENCIAS
Cargaba su peso. El suyo, pero los de otros también, en una mochila que el tiempo desgastó más de lo que pudiera notarse. Había que fijarse mucho con tal de notarlo: ajadas, pero risueñas solían verse sus costuras. Sus tonalidades fueron también otro ejemplo: gastadas, pero las vivas marcas de las experiencias. Llevaba los pesos. Los suyos, y los de otros, por tener a alguien que cargara con el total de ellos en el fin de que nos les truncase. ¿De él olvidándose terminó? Él contestaría en negativo. Algunos dirían lo contrario.