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El mundo aguardando el abrir de sus puertas

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El muro estaba levantado hasta la inmensidad. Debía tener un límite, pero no alcanzaba a verlo. En su lugar, parecía unirse al firmamento creando una extraña sensación de unidad. Y esta daba lugar a una asfixia que nunca antes había sentido. A una claustrofobia que le hizo doblar sus rodillas quedándose postrado sobre el suelo mientras jadeaba y trataba de coger aire. La sed lo invadía. Llevaba día y medio surcando las aguas en la pequeña embarcación. Bajo el Sol abrasador del cual se protegía mediante una pequeña tela que servía a modo de sombrilla. Aun así, su piel estaba quemada. Y sus labios completamente resecos por la deshidratación. "Tranquilo, puedes beber. Es agua potable. Hace mucho rato que dejaste atrás el límite de la salada que protege este lugar", oyó que le decía una voz. Trató de localizar su origen. Pero no vio a nadie. "Respira, bebe. Después pasarás una puerta y podremos encontrarnos", dijeron. "Pero hazlo despacio, no vaya a ser que te de u...

EL HILO, EL OVILLO, EL FRUTO Y LA PLANTA

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  Al ir los hilos tomando forma van desprendiéndose de su cuerpo con tal de forjar otro presente: el recipiente que resguardará lo que fue primero con tal de ser punto  del que partir lo siguiente. Ello porque su condición continúa siendo la misma. Será entonces que sus formas no reciben ningún cambio.  Van amoldándose a la estructura que les da cobijo dándole a su núcleo una coraza que envuelve; y del ovillo que resultó ser queda su misma esencia en el fruto que habrá de convertirse en la planta. 

La marca tras los dos lados de la puerta

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Sentía que la cama lo llamaba. Estaba tan cansado que hubiera sido capaz de tirarse sobre ella y quedarse ahí. Sin necesidad de taparse. De ir quedándose dormido mientras el sueño iba dominándolo sin pretensión alguna. O con toda la intención del mundo. Pero en vez de ello, se despojó de la ropa. Hasta quedarse únicamente en calzoncillos. Y fue a su interior. Retiró la sábana. También la manta. Una vez dentro, disfrutó de la textura abrazando cada centímetro de su cuerpo. Entonces, abrió la cajita de los auriculares inalámbricos. Los colocó en sus oídos y activó el «Bluetooth» del ordenador portátil. Oyó el sonido musical que avisaba al momento de estar en marcha. Entró en Youtube. Buscó un documental. Su intención era ponerlo y escucharlo como si de la radio se tratara. Fue pasándolos sucesivamente hasta encontrar uno que le llamó la atención. Trataba sobre lo verdadero alrededor de la figura del Jesús histórico. No le hizo falta poner nada en el buscador. Su costumbre de dormir de es...

EL "QUIZÁS" EN SU "TAL VEZ"...

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  En su "quizás" habitaba un "tal vez" vaciado de lo repleto. Sin llenar un vaso lleno llegando a rebosar. En su "calma" encontraba el "estrés" con el mostrar de su cuerpo. Sin llegar a tener tronco fijaba sus formas. La falta de normas era el cómputo de los decretos sin alcanzar a plasmarse. Igual que los ojos que ven mientras apartan cada mirada. O los sentidos gastados por demasiado valerles o la misma falta al no darles alma. En su "quizás" había un "todo" repleto por los "carentes" del "tal vez" con brasa sin fuego y sin llamas. Igual que los oídos que oyen mientras ignoran cada campana.  O los ríos que en su secarse van en el llevar de lo copioso al nutrir las aguas.  Con su "quizás" dibujaba un "tal vez" borrando los sinsentidos. Iba disminuyendo el Caos desde sus figuras. Con su "ruta" carente de "cruces" eliminaba lo recto. Le confería de sentido al "qui...

EL ORIGEN DE LA ANTESALA

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  Hay palabras que sin ser reflejadas, o pronunciadas, suelen decir todo. Tal si los pétalos fuesen en el momento de abrirse. Hay palabras que siendo manifestadas, o plasmadas, suelen ser un vacío. Tal si un portalón formasen prohibiendo entrar o salirse. Los sin sentidos pueden ser de lo pleno en el auge de lo surreal al ser lo único que disponga de talle. Hasta lo más cabal, sobre todo al oficializarse, puede llegar a ser el cántico de la personificación del Caos. Hasta lo más frugal, en el momento de proclamarse, puede llegar a ser el reflejo de la raíz de lo desmesurado.  Y muchas veces que por la paz se clame suele esconder la antesala del origen con el que agitarán todo.

LO QUE GUARDABA SU PRISMA PARTICULAR

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  Los paisajes parecían moverse en compañía suya. Aunque quizás fuera el total de los sentidos siendo el ser de lo contrario. De tener la facultad de menearse sin él disponerla. De que la belleza dispusiera de los cuerpos siendo el ser de cada todo. Aunque supiera de la sensación presidiendo los instantes en que tenía lugar. Entonces sucedía que parecía flotar su piel sin tener que presentarse los tiempos. Sucedía que no había compinche de viaje aunque fueran juntos pues entre los dos sincronizaban lo habido detrás de la materia. Sucedía que dentro de todo ese trance guardaba el recelo de que nada en realidad sucedía al ser la luz que sentía estática. Sucedía que siendo su dulce disfrute el son de su razón en su fuente de las maravillas oteaba el mundo desde otro prisma.

Un rostro que le era familiar

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Aquel rostro le agradaba. Era jovial. Risueño. Sus pómulos rojizos le trasmitían confianza. Tranquilidad. Pero su sonrisa... no era natural. Estaba forzada al estar abierta de par en par. Además, las ojeras que rodeaban los ojos eran demasiados oscuras. Y profundas. Parecía no haber podido descansar durante mucho tiempo. Lo analizó más detenidamente. Llegó a sobresaltarse por el enorme cuchillo que portaba en su mano derecha. Era enorme. Muy grande. Y brillaba bajo la luz de la lámpara del baño. Estaba teñido de un profundo rojo carmesí. Podía sentir el olor de la sangre dibujada en él. Y esto era algo que le agradaba. Le resultaba relajante. Volvió a observar su cara. Sí, le era muy familiar. Tanto que creía conocerle de toda la vida. Hasta le pareció recordar algunos momentos en los que jugaba con él siendo niño. Quizás en un parque. O alguna plazoleta en la que pasaban las tardes después del colegio. Y una pérgola le vino a la mente. Su base usándola a modo de portería mientras corr...