ERA TAN POCO... Y TANTO AL MISMO TIEMPO
Lo tildaban de modélico. ¿De qué? Nunca creyó que lo fuera. Menos lo quiso pretender. Además de no haber tenido uno, pues no los siguió nunca, no comprendía qué lograría siéndolo. Lo tildaban de buen cristiano. ¿Cómo? Si nunca creyó en figuras ocupando los altares. Ni siquiera creía ser alguien bueno. En no actuar con maldad... eso sí era algo en lo que creía. En eso. Y lo tildaban de rarito. ¿Por qué? Por no ser como los demás. Hasta negaba los clichés. No porque buscara ser él mismo... sino porque su calma solamente de él dependía. Pues eso. Un libro. Un café. Un banco mirando la mar. Era lo que necesitaba con tal de sentirse jovial en medio del universo. Era tan poco... y tanto al mismo tiempo. En el horizonte un cuadro de montaña. Y música que lo dibujara para sentirse jovial en medio del universo. Era tan poco... y tanto al mismo tiempo.