DESDE SU ANSIEDAD...
En su ansiedad no había rumbos fijos, y menos curvas presentes. Sus mañanas eran noches después de bailar con el insomnio. Solía trasegar con los binomios sin el factor de los pares. Dejó de creer en las gentes; colocó sus codos en las barras. En el cenit de su ansiedad sería la soledad su consuelo, aunque fuera de los de frío tacto. No llegaba a soportar a nadie. En el final de su ansiedad debería aprender todo de nuevo, pues olvidó el funcionar del mundo. Y este mostraba una nueva imagen.