LO FORASTERO EN LOS RECUERDOS
Le duele ver llorar al espejo. Lo ve desnudo estando vestido con un traje de etiqueta y los mocasines de las fechas especiales. Tiene delante un desconocido. Hasta teniendo sus mismos rasgos y cada marca de la edad que fueron dibujando cada poro de su piel. Incluso percibe un olor que le resulta tan común mientras le es ajeno lo que expresa. Le son forasteros los recuerdos. Le resultan raros y anónimos a pesar de que sus auras tienen algo que podrían ser cercanos y reales. Y respecto a sus marcos dorados le parecen cantos de sirena: estima que debería echar cera a lo que son los oídos de los dos. Y no es que tenga algo en contra de ellas; le parece que es el sumun de lo que siempre rechazó. Será que no resuelve el reflejo. Desea poder ojearlo desnudo en su don de lo natural y sin el decorado del plástico al ser flores.