EL VERDE, Y COLORIDO, PAISAJE DIBUJADO CON ESPLENDOR
Andando, como quien no quiere la cosa, un columpio emergió entre las sombras de los árboles con el frescor que emanaba entre sus ramas. Danzaba con su característico bamboleo. Quizás sin preocupación alguna, pero lo realizaba sobre las flores que crecían en ese jardín siendo del todo ajenas a lo que su alrededor tenía lugar en aquel océano verde. De repente, y sin más, activaron el aspersor. El lugar fue bañado con agua pretendiendo que pudiera refrescarse bajo el candor del arcoiris mientras dibujaba aquel lugar con el esplendor de las brisas al ir sumergiéndose en él. Sacaron los animales sus cabezas sin padecer miedo. Su regocijo les fue ferviente. Disfrutaron de una sonora algarabía. Ante la escena, el columpio sonrió. Y bailó con total desinterés. Tal y como nunca antes lo hiciera jamás. Y el que ahí fue como quien no quiere la cosa lo disfrutó sin podérselo creer. Y fue que por siempre lo recordó.