UNA ODA A LA CANCIÓN INSTRUMENTAL
Era la canción de las que carecen de letra, de las que el sentir era envoltorio. Fue compuesta casi sin pretender en un proceso artesano donde los latidos del corazón gobernaban. En ella, la sangre brotaba en forma de notas a la par que daban cuerpo con tal de que el rugir aflorase. En ella podía sentirse el calor que mana de los sueños, y de las esperanzas. Pero también del frío cuando las cuestas son duras sin suficientes resultar los sudores al pretender que los cuerpos se refresquen. Y sin ser divino algo la volvía sagrada por poder forjar distintas sensaciones en todas las almas que de ella gozasen.