La reaparición de Frank Grimes
Cinco fueron los meses. Cinco prácticamente doblando turno en el Badulaque regentado por Apu. Y en todo ese tiempo un reconcome no cesaba de atormentarle. ¿Dónde estaría? ¿Qué fue de él? Pese a ello, los siete años que pasó internado en el psiquiátrico de Springfield casi hicieron que le olvidara. Pero algo había que, irremediablemente, lo llevaba al que, en su momento, consideró artífice de su perdición. Sería que, durante la escasa hora libre de la que disponía, se plantara ante la entrada del Bar de Moe. Desde ahí, mediante lo poco que dejaba atisbar la ventana llena de mierda, lo distinguió. Y eso le partió el corazón. Pese a todo el odio que llegara a sentir en su día... la escena que delante tenía quebró su alma hasta unos confines que ni imaginaba. Por eso titubeó. Dudó en abrir la puerta y traspasarla. Sobre si tenía la necesaria fuerza de voluntad con la que soportar todo aquello. Aun así, lo hizo. Y en miedo de todo aquel aroma a moho putrefacto mezclado con el alcohol que ll...