El origen de la fragancia del rey
Aunque la cabeza todavía le daba vueltas, decidió levantarse de la cama. Por suerte, el punzante dolor que sentía hacía unas horas que desapareció. Trató de seguir durmiendo en cuanto se despertó por su malestar. Fue al baño con mucha dificultad y regresó a la comodidad de las mantas y sábanas. Y ahora, tras volver a abrir los ojos, una exquisita fragancia llamó su atención. Así sería que iría al salón y encontrara a su compañero de piso fumando un peta de una florida marihuana. Pero antes de ello, pasó por la cocina y cogió el paquete de cereales. Y vertió parte de su contenido en una taza de cerámica. Hasta arriba. Casi hasta que rebosara su tope. Pero no los mezcló con leche. En su lugar, agarró la botella con agua fría que guardaba en la nevera. No tenía el estómago en condiciones. - Vaya, por fin hace acto de presencia la Bella Durmiente - comentó su compañero nada más verlo -. ¿No te da vergüenza? Capullo, son casi las cinco de la tarde. - Anda, no me jodas... y pásame algo de es...