EL DIABLO Y LAS CULPAS DADAS AL HOMBRE
El Diablo lloró ante las desgracias del Hombre mientras Dios ignoraba lo que su Creación padecía. Más allá de los corazones rotos, fue por ver cómo obligaban, o prohibían, (Incluso rompían) los lazos de los que abrazarse fueron buscando. O las risas que bajo los silencios fueron sed en necesidad que clama (Incluso grita) por pozos donde lo natural no es privilegio. El Diablo cargó con las culpas dadas al Hombre porque Dios cosechaba la flor del Himno en sus días. Lloraba. El Diablo lloraba desde la rabia, pero sin rencor. Sí así fuera serían mayores los males. Y Dios estaba ausente. Miraba hacia otro lado mientras se deleitaba con lo que le cantaban. El Diablo fue la gente. La que de Dios se cansó y le dieron la espalda mientras llorando seguían. Todas esas lágrimas crearon los mares. Mares de los que gozaron todos, hasta los que a Dios clamaban.