UN PESO EVAPORADO
Se evaporó el fondo de su armario. Quizás fue un acto de magia, pero comenzó a sentirse como pocas veces antes. Y con ello la mochila que le hacía ser jorobado y monstruoso ante los ojos de los demás. Aunque sobre esto nunca le dio importancia: el peso sólo era suyo sin importar las miradas. Fue sintiéndose fluir como si fuera un río. Aunque, en ocasiones, su agua pareciera ir secándose volviendo después a emerger. Nadie le dijo que sería fácil, él mismo comprendía que no podría serlo. Sería por ello que forjaría su valor... cuando no daba más de sí. Sería su empeño en proseguir lo que fue transformando todo aquel peso.