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El primer paso tras el fin del viaje

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Después de tanto tiempo viajando, al fin podía estar en un baño en condiciones. No era que no le gustara la naturaleza, pero en ese instante hacer sus necesidades en un sitio cómodo era lo que más anhelaba. Así que, una vez dentro de la estancia, abrió la ventana y comenzó a soltar todo el lastre que cargaba. Sin prisa y con determinación hasta sentirse igual de ligero que una pluma. Al terminar, y nada más higienizar sus partes íntimas, accionó la cisterna. Aquel cúmulo de anécdotas desapareció muy despacio dejando una profunda marca en la pared del inodoro. Ante esto, la activó de nuevo y pasó la escobilla buscando dejarlo impoluto. Al realizarlo, contempló el paisaje que la ventana le ofrecía. Aspiró la fragancia que del exterior provenía y con fuerza dio brío al ambientador para lavarse a continuación las manos con agua y jabón. También el rostro. Nada más finalizar la maniobra, dejó atrás el habitáculo con tal de dirigirse al salón. Sentado en un sillón estaba su anfitrión. Llevab...

LA BÚSQUEDA DE LA SILLA

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  En cuanto abandonaste la silla otro fue y la ocupó pese a lo que pudo decir de ti mientras estabas en ella. Quizás sería que pretendía el calor dejado y el que fue irradiado unos ratos antes. Puede que imposible le sea el hacer lo mismo  y busca ser dueño  de lo que dejaste.  El caso es poder poseer la silla desde cualquier medio  aunque tenga que transgredir en su búsqueda por conseguirla.

Una pintura con historia

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Observó el cuadro. Era grotesco. Visceral. La fealdad y lo nauseabundo dibujaban cada esquina. Cada rincón. Cada diminuto punto de su tela. No lo comprendía. ¿Cómo era posible que estuviera expuesto? ¿Qué era lo que hacía que la gente estuviera atraída por él? - Sé lo que piensas - escuchó decir justo a su lado a una voz familiar -. Pero cuenta la leyenda que en otro tiempo fue hermoso. Brillante y lleno de colores. La necesidad hizo que terminara tal y como está. Y, desde nuestra perspectiva, su creador tuvo un trágico final. Silencio. Meditaba sobre las palabras escuchadas. "Bien, entonces... ¿cuál es esa historia? Y viniendo de ti, el Martos de lo lúgubre, nada bueno puede ser". Su acompañante sonrió. Incluso soltó una ligera, y cínica, risita. - Vale, aunque has de saber que te la contaré en tercera persona. De la misma manera que lo hicieron conmigo. - Pues... adelante. *** "De la pintura salía un olor nauseabundo. En ella podía distinguirse los rastros del pus que ...

EL LEÓN EN MEDIO DE LA SABANA

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  Con el rabo. El león las moscas espantaba con el rabo en medio de la sabana mientras dormía plácidamente. A lo lejos... el león escuchó a las gacelas... a lo lejos. Aunque, también, a las hienas antes de empezar el ataque. Más dormitó el león a sabiendas de que no obtendrían fruto. No eran tan rápidas. Más dormitó. Las moscas dejaron de acecharle. Algo debieron encontrar donde dejar huevos. El león las persiguió. Intuía poder  darse un festín con la  carne de lo hallado.  Extasiado, encontró un impala del que no dejó rastro. Después se tumbaría, y dormitó. Con el rabo. El león siguió espantando moscas con el rabo haciendo de la sabana el reino que le agasajase. 

PERO SIGUE VIVO...

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Me saca de quicio esta jornada. Mi corazón suele lamentarse  porque las cunetas siguen sin tener flores. Y si las hay... están marchitas. Siento que el amor a la vida... sigue mutilado... como si no existiera o hubiera sido olvidado. Los cantes... los romanceros... Bernarda Alba sigue sin casa... y Nueva York sin su rey en Harlem... aunque los cocodrilos  ojos aún tengan. Da la impresión que la luz ya no tuviera brillo aunque el Sol nos contemple desde lo alto. La Alhambra llora,  los vaqueros no tienen significado. La fuente está seca, el barranco sangra y Víznar no tiene nombre. Y como ellos...  muchas fechas más ancladas en el olvido. Da la impresión que la luz ya no emite su brillo aunque los cielos estén despejados.

PORQUE EL PENSARLAS...

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  Nunca estuve aquí. Pero tengo la sensación  de que antes... ya estuve... Y mis ojos... mis ojos ven  cosas que no vieron  pero que antes  también vieron. Y mi piel... mi piel siente lo que sintió sin haberlo sentido jamás. Y en cuanto  al olfato...  nunca olí cosas que no oliera... pero las olí sin olerlas en el anteayer posterior  al mañana. Y bebo... bebo la cerveza que no bebí porque el pensarlas es beberlas estando bien frías.

En una laboriosa mañana de resaca

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01/III/2025 Su temblorosa mano casi no le dejaba llevar el vaso con agua a la boca. Y esta la tenía completamente reseca. Aun así, realizó un valeroso esfuerzo tratando de beber su contenido. Ello con un temor más que palpable ante la posibilidad de que el estómago se le encogiera cuando el líquido llegara a él. La noche había sido más dura de lo normal. Y desde hacía un tiempo atrás, cada vez que hidrataba su cuerpo nada más levantarse, sufría la misma sensación. Incluso, en más de una ocasión, había terminado vomitando y viendo los restos de la batalla alcohólica en la que había estado sumergido. Así que hizo de tripas corazón y se armó de todo el valor que le quedara en medio de semejante resaca. "Hay que ser hombre de noche y no muñeco de día". Recordó lo que tantas veces le habían dicho cuando era adolescente. Cuando comenzaba a salir de fiesta y le levantaban antes de las ocho, estuviera como estuviese, con tal de que ordenara el trastero. Habiendo pasado los años, en o...