UN BANCO DESGASTADO
Cuatro patas tiene el banco. Está pintado de verde mientras algunos se sientan, quizás, pasando los ratos. Y estos lo fueron gastando. Aunque también esas gentes que tuvieron la fortuna de poder encontrárselo. El banco guarda silencio sobre las conversaciones escuchadas. Es algo que no le atañe. Y no es que resulte inerte. Disfruta con el salir de las mañanas y el avanzar del ocaso.