EL SENTIDO EMERGIDO EN LA LOCURA
Subí al peldaño de la locura. ¡Y menudas vistas! Me senté en un risco y la miré. La disfruté. Fue que la cordura mostrara su verdadero rostro: era ausente de lo que proponía, pues la que disponía de sentido era la locura. Encendí un cigarro, y lo fumé, con el fuego que me ofrecía. Y le di un poco del agua que llevaba. Dio las gracias y no me dijo nada más. Aunque solía ver que sonreía. Y que su tez tenía un bello color. Fue que la locura le diera por enseñarme un lago: era enorme y lleno de vida. Y sus aguas disponían de un brillo que lo reflejaba. Era el cuerpo de toda existencia. De su misma esencia y de sus secretos. De lo que fue, del "será de"...