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LOS TENTÁCULOS DE LO DIVINO Y SUS EMISARIOS

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  Dios nos robó la inocencia. Y sus emisarios... la imaginación de poder concebir lo ajeno dentro de sus directrices. Dios nos donó la violencia. Y sus emisarios... la manera de proceder sobre su legado desde sus disposiciones.  Mientras Dios nos vendía el Cielo... sus emisarios daban valor a sus parcelas y se quedaban un porcentaje. Mientras Dios mecía en su Trono... sus emisarios daban formol a sus palabras y dormitaban la muchedumbre. Mientras Dios prometía Eterno... sus emisarios daban forma a las amenazas y calmaban interpretaciones. Dios nos jodió la realidad. Y sus emisarios... poder crecer al margen de sus tentáculos  ocupando los rincones. Lo cojonudo es que continúan pretendiéndolo con una itinerante farándula de teatro. 

QUIZÁS FUE EL ÚLTIMO LANCE DEL PARTIDO

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  Un gol fue anulado en los últimos segundos del envite. Quizás fuera la última jugada, o tuviera lugar una otra más. El mundo se paró. Y las protestas fueron más que fervientes. El escándalo fue monumental y de campeonato... la cólera.  Llovieron enseres... y los aficionados ocuparon el campo. El árbitro... corrió por la cancha... ...igual que sus asistentes mientras la policía los protegía. Abandonaron el césped convertido en campo de batalla. Poco importó después  el resultado final al reanudarse el juego:  lo otro fue lo que pasó a la historia.

"DICEN SOBRE MÍ QUE SOY EL ÁNGEL CAÍDO"...

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  Soy. Fui. Seré. Soy el que soy. Por Luzbel me conocieron sin que mi nombre nombraran. Que portaba la luz, decían. Y que, después, la oscuridad traje. Rebelarme, comentan que sería mi pecado. También, y lo digo, que lo haría de nuevo. Dicen sobre mí que soy el Ángel Caído. Que la criatura que fue la más hermosa en el orgullo encontró su suerte. Pero no saben del halo del dictador, pues en el cetro de todas sus promesas siempre recalcan que son el Padre. Que dan cuerpo a la excelencia. Que son la bondad siendo la carne que tendrá por bien en guiar todos los pasos con tal de que seamos seres de los justos. Será que la imagen y la semejanza van cogidas de la mano como si fueran diseño del que no se puede traspasar su línea.  Soy. Fui. Seré. Soy el que soy.  Mi nombre es desconocido, aunque recuerden... la fama.

RUGEN LAS VENAS INFLAMADAS

Pus entre las venas. Marchita, corrompida su sangre en las vías de los olvidos de la serenidad. Y la vida bañada en la peste. Las flores que brotan tan frágiles que tumbadas en los campos cubren cada centímetro. Y sin poder alzar cada parte les asfixia el propio peso del dibujo de sus cuerpos. El pus se propaga. Y las venas inflamadas rugen sin poder alzar sus gritos a la fragilidad. Y lo crudo se vuelve corriente. Quizás vulgar, quizás normal, pero sordo a lo ajeno de su vista. Quizás sarna, quizás acné, pero docto en lo que su tacto ignora.  

LA LEYENDA DEL ANÓNIMO

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  Era de vestir en solitario, con prendas que no dejaban verle en medio de la multitud. O de la soledad. Los que de él supieron, y no muchos eran, que no buscaba destacar solían decir. Los que le notaron, en la casualidad, que evitaba lo denso solían esgrimir. Aunque ninguno de ellos alcanzó...  ninguno pudo llegar a saber el motivo de su actitud. O de sus maneras.  Así que quedó de su leyenda una raíz en el misterio. Así que germinó de su fama el aura de lo anónimo. 

Sobre cómo mantenían en secreto su existencia

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- Déjale, y procura no hacer ruido. Si quiere venir ya lo hará por sí mismo. No le fuerces... Tan sorprendido estaba por lo que tenía delante que casi no escuchó cómo su compañero decía eso mismo. "Pero si nos ha visto hace rato", susurró en cuanto la impresión se lo permitió agazapado como estaban en medio de la maleza del bosque. "Pensé que eran un mito, nunca creí que pudiera llegar a ver uno", continuó en voz baja. Enfrente de ellos, podía atisbar la figura de un viejo caballo. Aunque su torso era el de un anciano. Incluso apoyaba su cuerpo sobre un bastón al igual que muchas personas hacen en el tramo final de sus días. - Cerca de aquí, a unos quinientos metros, hay una cueva que va a dar a un valle escondido. Habrá unos 50 centauros. Es una comunidad pequeña, pero lo mejor es que guardemos el secreto. Si la gente se enterara, en menos tiempo del que crees estaría todo lleno de científicos que terminarían secuestrándolos y llevándolos lejos de su hogar. ¿A dónd...

MIENTRAS DICTAN EN TU NOMBRE

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Válgame Dios... Te crearon a modo de Ley y continúas en la misma tesitura. Contemplado... Mientras dictan en tu nombre cada norma que conforma  la sociedad.  Dios, así dicen llamarte en la compañía o soledad. Y por ti derraman sangre fulminando la cualidad de lo más sagrado. De Dios hacen estandarte clamando por el mañana. O los días atemporales más allá de lo terrenal  y lo consagrado.  Y son de Dios los rituales  que mantienen la locura...  ...sin bálsamo en el cual naden los peces  y las almas que no dudan de la gracia.