SU MÚSICA SIN NECESIDAD DE BAILES
¿Cómo podía tener el corazón lleno de piedras en vez de sangre? Pero no la necesitaba: siempre brillaba su pelo bajo la luz de la Luna. Igual que su piel... la cual irradiaba la alegría y sus efectos sin necesidad de bailes al ritmo de la música. O la dulce miel... la cual le confería calma al pasar los años sin parecer inmutable en la senda de la vida. ¿Cómo podía contener su pecho toda esa energía con la que emerger sin el atisbo de reventar? Su tesón siempre era calmo mientras diseminada... paz.