La excursión que dio por concluida en un baño
La radio del coche estaba prendida. Pero hacía rato que no la prestaba atención. Incluso estando en marcha el boletín informativo, sus oídos sordos eran ante lo que sobre la mesa ponía. Sólo quería parar. Darse un respiro en aquel viaje del cual no intuía su motivo. Ni por qué en medio de un arrebato agarró las llaves y arrancó sin más propósito que desconectar. Y estando surcando el ancho de la carretera, o el meollo de un páramo perdido de la mano de Dios, vio la señal de un parador. De un restaurante ubicado a dos kilómetros. Por lo menos eso señalaba el rótulo. Trató de acomodarse en el asiento y llegar lo más rápido posible. Ese sería su lugar de descanso. Lo que pasara después... ya lo decidiría mientras comía cualquier cosa. El breve trayecto le resultó eterno. El ansia recorría su cuerpo. Cada minúsculo detalle de él fue ocupado por ella. Hasta el momento en el que notó la salida que lo encaminaba al local. Ahí giró a la derecha incrementándose la sensación de impotencia. La má...