EL TELÓN QUE DECIDIÓ RETIRARSE
Antes del espectáculo... el telón hizo acto de presencia llenando de incertidumbre, y de anhelo, a los miles de asistentes. Después del espectáculo, el telón sería la despedida de lo que les fue presente, y júbilo, al ritmo de sensaciones. Durante el espectáculo el telón aguardaba la gloria que dispondría en los vítores con aplausos el halago de las mentes. Así fue hasta que decidió no salir con tal de que los vivas se los llevaran los intérpretes que su sudor derramaron. Y fue que resultó ser la mayor ovación que jamás contemplara; sobre intuirla no hubo ápice. Esto le hizo retirarse... su función ya estaba completada en las raíces del espectáculo. Y despacio lo olvidaron al ser cada función lo elemental de lo que estaba por ofrecerse en el foco de la atención.