Una claustrofóbica situación
Volvió a mirarse las manos. Estaban heridas. Le sangraban. Los cortes en ellas dolían tal si pequeñas y frenéticas punzadas fueran. Además, la tierra las cubría. ¿Qué había pasado? No recordaba nada. Su memoria sólo llegaba al momento de tener enfrente a aquel hombre. No recordaba nada más. Y este lo observaba de arriba abajo. Pero con un aire de indiferencia que le causaba pavor. Su mirada era fría. Calculadora. Parecía estar analizando el más mínimo gesto que hiciera. - Deberías relajarte. Ya has completado todo lo que tenías que hacer. El resultado es doloroso, pero es lo que debía hacerse - susurró. Su voz era desgastada. Con un ligero atisbo delatando tartamudez. Entonces, fue él quien examinó al extraño individuo. Vestía una raída gabardina que le llegaba hasta los pies. Y calzaba unas botas ajadas que dejaban ver el acero de sus punteras. También un enorme sombrero. La sombra que originaba únicamente permitía atisbar la dureza de su mandíbula. Además de una poblada barba que lle...