LA HISTORIA DE UN DESALIÑADO FREGADERO
Ese fregadero llevaba más de un mes atascado y sin expectativas de ser arreglado mientras los residuos iban creciéndose al ir amarrando las esquinas de cada recodo. Hacía tiempo que dejó de brillar dejando paso al silencio. Lo único legible era el "tic tac" del gotear del agua pareciendo un reloj sin llegar a discernir las horas. Resultó que una vez los "bichos feos" fueron a su vera poniendo su empeño en el hecho de volver a brillar. Y con unos gestos lentos lograron que volviera el irradiar a lo lustroso de sus figuras al brotar desde su núcleo.