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EL GATO DIJO "MIAU"

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  El gato dijo "miau" sin prestar atención  a lo que le rodeaba. Eso parecía,  y es que, en el fondo, no perdía detalle. "Miau", dijo el gato en el observar  a la gentes  que en el salón  descansaban. En silencio  dejó la sala  y los sorprendió  cuando volvió  a aparecer. Estirándose, fue al rincón en el que pasaba  las horas después de comer. El gato dijo "miau" al ver un pájaro detrás de la ventana. Cazarlo quería, pero se conformó con tener que verle. "Miau" dijo el gato al verle zarpar por los aires en saltitos con sus alas. Sorprendido, miró la nada y después volvió  a su rincón sin comprender. Recostándose,  se durmió  hasta que fue la hora que marca el rato de beber.

SATURNO ESTANDO PRESENTE EN EL CAZADOR DE SILENCIOS

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  El Cazador de Silencios el reloj miraba. Masticaba los minutos, y todas las horas, cual Saturno devorando a sus hijos teniendo presente el final que fue descrito. Después, regurgitaba cada Silencio volviéndolos en algo muy diferente. En su lugar, el Ruido reinaba mientras impedía que pudiera escucharse. Dieta extraña la que lo mantenía vivo, además de poder cambiar el paisaje: todo lo que a su alrededor había. Con ello también las formas de la gente. Pero actuaba con sigilo, y mucha cautela. No pretendía ser destruido, ni la normalidad que en otros tiempos fue lo reinante. Tenía presente a Saturno.

EL MÚSCULO QUE LO MOVÍA

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  Cerró las cortinas buscando que el calor no invadiera su morada. También las persianas, y su razón. Encerrado, sumergido en la bañera, se masturbó sin importarle lo que el mundo pudiera darle. Estaba él con él mismo. No existía mayor amor que compensara su pasión ardiente. No le hacía falta más. Lo acompañó de vino. Y música con ritmo que le acompasara en su satisfacer. ¿Para qué quería más? Extasiado.  El orgasmo tuvo su lugar sin sentido. No fue latente. Fue insípido. Sin sentir placer. No buscó mucho más. Ya llevaba tiempo sin el gozar  de su verga. Le invadió la rabia, la impotencia.  Y descubrió que terminó desgastándose el orgullo que ostentaba hacia sí mismo, en especial cuando yacía entre piernas ajenas. Vociferó. A su polla le vertió pestes. Y la ladró por ser goma; algo flácido que pedía a gritos poder ostentar  la fuerza.  Una fuerza que le fue todo y con la cual pecho sacaba al ser núcleo y razón de su existencia. Una fuerza que fue su todo cu...

LA DISTOPÍA DE LA BRISA QUE TRAÍA HISTORIAS A TRAVÉS DEL SONIDO DEL MAR

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  La brisa trae el sonido de la mar. ¿De qué mar? Nadie lo sabe. Pero consigo trae las historias de amores rotos al ser clandestinos o no dejarles florecer. Cuenta de un lugar donde son prefijados antes incluso de nacer y que sucede lo mismo con las vidas que han de llevar en la adultez. Cuentan que el lugar tiene extendidos hilos más allá de sus confines con tal de que sus parias puedan regresar en cuanto se les ordene. Que con tal del orden poder preservar los brazos suelen extender a los que son de lejanas tierras y les son narrados  parte de los ecos según les conviene. La intención es convencerles de que sus intereses serán los mismos en su conseguir la prosperidad. Y aunque nadie sepa de ese lugar, su legado se volvió tan conocido que una fábula parece.

EL DEMONIO NO RECLAMA ALABANZAS

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  No tengas miedo. El Demonio de ti cuida. No reclama alabanzas y mucho menos ser su sirviente. No pide castidad. Ni tampoco crea seres castrados con el fin de modelarlos mejor. No pretende que los seres sean su imagen, ni su semejanza. No promulga dogmas. Tampoco va eligiendo los verbos con los que el hablar tomará cuerpo. No mantiene  una Corte  donde corren por las indulgencias.  Escucha atento. El Demonio no verraquea anunciando esperanza. Aún menos la paz es su juguete.

MÁS ALLÁ DEL CAMINANTE AL QUE SU CAMINO QUIEREN ENCAUZAR

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  Lo desgastaron. Lo llegaron a usar tantas veces que terminó en la frontera del olvido. "Caminante,  no hay camino,  se hace camino al andar". Y si, por lo que sea, es recordado, es diferente la raíz que le fuera concedida. "Caminante,  no hay camino,  se hace camino al andar". Lo tiñen, lo pintan de lo trémulo al momento de pretender cuestionar qué fue dicho sin ser escuchado. "Caminante,  no hay camino,  se hace camino al andar". Porque es diferente el oír... el acto no tiene núcleo. "Caminante,  no hay camino,  se hace camino al andar". Es parecido al vivir... sin poder sentir el calor. "Caminante,  no hay camino,  se hace camino al andar". Y menos la manta  que en los inviernos  vierte cobijo y protege  las ranuras más diminutas de los cuerpos. "Caminante,  no hay camino,  se hace camino al andar". Y no nos referimos al verso...  sino al traje  que le fue otorgado por la patria. "Caminante,...

EL "ATREZZO", MÁS BIEN

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  Las cartulinas. De papel o no. El "atrezzo", más bien, en las ciudades junto a sus muros y lo poco verde que sea del vivo natural. Porque los vinos, y las cervecitas, dicen que no son los de antes. Tampoco sus habitantes. Hasta los saludos, y las despedidas,  cambiaron en las ciudades fruto de las sociedades. Las de alabanzas. Y los destinos fijados por alguien  que no quiso ver cambiar los tiempos. Por mucho que avancen. O que mutan disimulan. Decorados, maniquís o frías estatuas en sus amarres con los paisajes. El carnet que vuelve ciudadano y la opinión permitida. El arma que atesora el silencio en aquellos que lo imponen en su uso constante y cotidiano dando forma a la censura. Su mayor éxito cosechado: usarla sin ser consciente.  Su objetivo: lograr lo excelente. Moldear. Amasar. Decorar sentimientos.  Y convertir el término de "paz" en una acción del mercado de valores. Una que estará en un peligro constante ante los bombardeos de la alarma. Y si los ene...