ALABADA SEA LA LOCURA
Bendita sea la locura... y su desfachatez con sentido; pues resulta ser consciente de que los que más creen saber son, en la cruel paradoja, los que menos suelen saber. Qué sabia que fue la rana... mientras volvía su "cucú" en un canto no olvidó tener presente que el sanar no sería clave, sino la larga travesía con obstáculos constantes. Cariño, amor, corazón, mi cielo... una caricia expresando un todo sin sospechar que podría ser la última vez que tal gesto sucediera. Exaltada. Alabada. Que bendita sea la locura y las excentricidades en las que puede contagiar la dicha que la viste por ser ella; nada más: ella. Un dulce sabor tocando su cielo... un gesto con el que olvidar todo sin sospechar que más allá del instante... irradian calor las almas.