Los fantasmas que rodeaban la cabaña
Sentado en el sillón mientras tomaba café, el gesto que Mara realizó al cerrar las pequeñas portezuelas de las ventanas le resultó extraño. No prestaba atención al exterior. Apartaba su mirada como si pretendiera no atisbar nada de lo que fuera de la cabaña había. Y también lo hacía cuando descorría las diminutas cortinas. Incluso, le pareció que, en ese instante, sus manos temblaban. Guardó silencio. Siguió observándola. Esa misma maniobra la repitió en todas las demás. En las seis que, durante el día, permitían que la luminosidad entrara en la sala. Entonces comprendió que lo mismo acometió con todas las que la vivienda disponía. Poco antes, recorrió cada habitación de ella. No le dijo nada. Simplemente, se levantó del otro sillón y empezó a recorrer cada estancia en un completo silencio. - ¿Por qué...? ¿Por qué estás haciendo eso? - quiso saber. La mujer se sobresaltó de forma ligera cuando escuchó su voz. Había estado ensimismada. Sumergida en a saber qué pensamientos. Y un leve ru...