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Mostrando las entradas etiquetadas como Estancia

La extraña visita en medio de la gélida noche

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"Lo tuyo no tiene nombre". Algo parecido le habría dicho su mujer. Pero aquel fin de semana era para él solo. Él mismo iba a ser casi su única compañía en esa vieja casona en mitad del desierto. Podría disfrutar de la soledad y de la fría noche que hacía tanto tiempo no degustaba. Ello mientras tenía a su lado a Ace, su querido pastor alemán de cuatro años. Tenía 48 horas por delante. Y estas las invertiría en hacer nada. Además de beber un poco más de la cuenta, tal y como estaba en esos instantes en el pórtico que disponía la vivienda. Mientras Ace dormitaba a su vera, él gozaba de un cigarro bajo la luz de la Luna en aquella noche despejada. Era bastante gélida, pero no le importaba. Llevaba puesta una gran cantidad de ropa de abrigo. Además, un gorro le cubría la cabeza. Y unos guantes sus manos. Y estos no le impedían manejar con soltura la botella de whisky. Tampoco el vaso en el que lo vertía o el paquete con cigarrillos que en su interior guardaba un mechero metálico....

Las dudas previas a entrar en la habitación

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«No molestar». El cartel colgaba del pomo de la puerta. Brillaba. Relucía. Resplandecía ante la fina luz de las lámparas del pasillo. Estaba plastificado, pero gastado en sus esquinas por lo viejo que era. Y nada más verlo, no supo qué hacer. Tenía la llave de la habitación en la mano derecha, dispuesta a abrirla. La hubo recogido cinco minutos atrás. Tal vez menos. Debido a esto, el letrero no tendría que estar ahí. Debía estar desocupada. Vacía. Su primer impulso fue regresar a recepción y protestar por lo que sucedía. Aunque, después, pensó que, quizás, las personas de la limpieza hubieran olvidado retirarlo. Así que, tras discurrir durante un breve rato, optó por introducirla en la cerradura y entrar en el cuarto. Pero en cuanto fue a hacerlo, frenó. Escuchó un extraño sonido que provenía de su interior. Incluso le pareció oír un quejido. O eso creyó. Trató de prestar más atención. Los sonidos eran muy bajos. Casi inaudibles. Por ello, acercó su rostro hacia la madera y colocó su o...

Durante la espera ante la llegada de un pedido

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No estaba seguro sobre qué hacer con «Lucky». Antes de irse de fin de semana le habían dicho que tenía toda la casa para él. Que podía hacer lo que quisiera. Y entre esas pequeñeces estaba su deseo de comerse al gato. Aunque de esto último nada supieran los Tanner. Por ello observaba cada movimiento que hacía. Ya fuera yendo de aquí para allá mientras deambulaba por la vivienda o estaba echándose una de sus numerosas e interminables siestas. La verdad era que hubiera sido muy fácil atraparle. Sin embargo, optó por no hacerlo. Y aunque no entendía el porqué, eso le habría hecho mucho daño a Brian. No estaba dispuesto a que pasara otro mal momento. Bastante le costó ayudarle a sobrellevar su impresión después de que descubrieran a Willie retozando en la cama con el carpintero. Fue un día en el que Kate no estaba en casa. Tampoco Lynn. La cosa empezó sin más. Y los dos hombres acabaron como terminaron. Y aunque desde que lo acogieron intuía sobre la homosexualidad del padre de familia, op...

Cuando miró la cabaña en las faldas de la montaña

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28/VI/2020 clubrural.com Miró por última vez la cabaña en la que había estado alojado. La chimenea aún soltaba el humo del último fuego que había encendido. El viento lo dirigía hacia el este, en dirección a aquel valle inmenso a las faldas de las montañas que presidían el majestuoso lugar donde había pasado aquellos días. ¿Sentiría añoranza por ella al llegar a la ciudad? Posiblemente, pero ahora tocaba volver al mundo aquel del cual había estado aislado. Ese sobre el cual había estado mentalizándose sobre su regreso después de tanto tiempo. La miró por última vez. El pórtico se podía ver a lo lejos. Desde el mismo sitio en el que aquel corzo salió corriendo al notar su presencia. Una ramita delataba su anterior presencia por los pelos que en ella había depositados. Los escudriñó embelesado. Era prácticamente increíble que el animal se hubiera percatado de que estaba allí. Él lo había apreciado de casualidad, y visto ahora, le daba la impresión de que le había estado contemplando dura...