La forma en la que Firulais invertía su tiempo
25/VIII/2020 Firulais tenía una curiosa costumbre. Siempre que volvía de su paseo del mediodía se sentaba delante del ordenador. Ponía música y veía monólogos de humor de cualquier artista dedicado a ese ámbito artístico. Su cuenco de agua lo colocaba en el lado izquierdo de la pantalla porque era diestro. De esa forma no corría peligro de derramar el líquido mientras manejaba el ratón. Justo ahí, junto a la pata con la que usaba el aparatito que había adoptado el nombre de ese diminuto roedor, había un pequeño plato morado donde estaba un sandwich. Normalmente solía ser de pechuga de pavo. Y lo aderezaba con mostaza y salsa brava, además de unas gotitas de tabasco. Mientras iba dando minúsculos mordiscos a su tentempié recuperaba fuerzas a la par que miraba los correos que había recibido. También la serie de notificaciones de las distintas redes sociales en las que estaba dado de alta. Todo esto le solía llevar media hora, el tiempo justo para poder saborear tranquilamente el aperitiv...