En el salón tras su jornada de trabajo
Llegó a casa. Sólo quería descansar. Tumbarse en el sofá y beber una cerveza mientras picaba algo estando la televisión puesta sin prestarle atención. Fue a la sala y tiró los bártulos del trabajo sin darles importancia. Ansiaba deshacerse de ellos. Dejar atrás el estrés del día recorriendo cada vivienda en la que había estado haciendo realidad cada sueño de los niños que solicitaron su presencia. En total, fueron más de 200 en aquella jornada. Y, viendo la cantidad de dientes que recogió, calculó que podría sacarse una buena "pasta". Al fin y al cabo, era una pequeña maldición el tener que venderlos después por su peso. "Gajes del oficio", elucubraba tratando de darse ánimos. Pero en cuanto cayó sobre el sofá notó algo extraño. En la mesita que tenía frente a él había una nota escrita a mano. Y parecía estarlo por las dos caras. ¿Cómo llegó ahí? ¿Quién la mandaba? El nerviosismo fue haciéndose presente en su cuerpo. Trató de tener calma la mente. Pensar con clarida...