EL TAPIZ DE LOS CAMPOS

Fue bañando sus recuerdos

con un gel de fragancia de flores

siendo el tapiz de los campos

por los que solía caminar.


Con él notaba fresca su mente,

también cada latido de su corazón.


Sus pulmones rebosaban por lo pleno

al ir inundándose con aire.


En el alma fue su recreo

al servirle

de descanso en la tempestad.


Y cuando la tranquilidad

se hacía fuerte

sería su toque de atención.


Nunca gastó sus recuerdos:

fueron el faro resplandeciente 

que fue puliendo la obsesión 

asomando en las esquinas. 




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