LE CANTABA A LO INVISIBLE
Su oscura melena
ondeaba en medio del viento.
Siendo parecida al carbón,
y del todo lisa,
brillaba dándole al horizonte
el mejor de los escaparates.
Su fina mirada
oteaba el color del cielo.
Sus ojos eran oscuros,
y sobre su risa...
tenía la destreza de cantarle
a lo que resultaba invisible.
A veces, su piel era del café
en cuanto a su tono
según la estación del curso que fuera.
Incluso solía bailarle
a la noche y su oscuridad
aunque resultara espesa.
Decía que el ánimo debía ser gozoso.
Además, brillaba siempre
por muy triste que estuviera
aunque pocas veces fuera.
Decía que de eso todos tenían derecho.
A veces, solía soñar a las mañanas
en el mismo tono
con el que cantaba a lo invisible.

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