DESDE SU ANSIEDAD...
En su ansiedad
no había rumbos fijos,
y menos curvas presentes.
Sus mañanas eran noches
después de bailar con el insomnio.
Solía trasegar con los binomios
sin el factor de los pares.
Dejó de creer en las gentes;
colocó sus codos
en las barras.
En el cenit de su ansiedad
sería la soledad su consuelo,
aunque fuera de los de frío tacto.
No llegaba a soportar a nadie.
En el final de su ansiedad
debería aprender todo de nuevo,
pues olvidó el funcionar del mundo.
Y este mostraba una nueva imagen.

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