BUSCABA PAZ EN EL CAOS DE ALREDEDOR
Con un traje bañado de sangre
estaba frente al altar rezando
sin ser creyente de Dios alguno.
Era incrédulo en las Confesiones
o cualquier ente que las reglara.
De el estar ahí el Caos fue detonante,
y toda la Locura que siguió.
Del Apocalipsis con su cuerpo.
De la falta de luz en las calles
por furtivas armas al repicar.
No reconocía la figura presente
en lo alto del Altar,
pero encontraba algo de consuelo.
Y este no era religioso.
Era más bien un escape
ante toda la inmensa desidia
que en aquellos lugares presidía.
Una búsqueda de calor.
Uno con el que abrigarse
mientras iban transcurriendo los días
en aquella feroz monotonía.
No fue que terminara siendo Creyente,
fue la necesidad
de que brotara Paz en su interior.

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