SU PRESUNTA FE EN UNIR LAS GENTES
Los gritos de dolor se transformaron en canción. Un himno jaleando las banderas sin más propósito que conseguir las comodidades venidas desde el aura surgida de sus trapos. Aunque, más bien, fueran sus leyendas. Las mismas que comentan darles sentido en su fe por unir a las gentes. Sobre todo cuando al calor (o los tiempos de bonanza) le daba por aparecer dando forma a los placeres. Y al suceder lo contario (o el frío su cuerpo tomaba) eran algo inexistente o, tal vez, nada visibles. Aunque luego vuelvan a aparecer cargando sobre sus hombros todo el peso de los esfuerzos que tuvieron los demás. Aunque, más bien, fuera dentro de lo pretendido. Un acto con el cual aglutinar el ser de lo santo con el cual agasajar las gentes a la par que les conceden un significado.