Más allá del canto de las sirenas
- ¿Y ahora qué vas a hacer? - le preguntó. Nadia contemplaba la mar. El horizonte dibujado más allá de lo que su vista podía alcanzar. Entonces, en un gesto lleno de calor, abrazó su cintura. "Volver a casa", reveló a la par que posaba sus ojos en los de él y acariciaba sus rostro. "Saben que existimos.... así que... tenemos que prepararnos para la que se avecina", susurró. "Te voy a echar de menos", expresó a continuación en un lamento que sólo ellos dos pudieron escuchar. - Yo también - confesó Eric mientras las lágrimas comenzaban a surcar sus mejillas. - No te preocupes. Estaré bien. Cuídate. Y sé fuerte. Lo que te espera a partir de ahora va a ser demencial... - Lo sé. Ve, anda... ve a casa. La sonrisa con la que Nadia contestó fue radiante. No le hacía falta expresarse mediante palabras. Se conocían a la perfección. "Volveré a buscarte... pero antes todo tiene que terminar... entonces... entonces te enseñaré mi mundo". - Ve, anda... No te d...