SOBRE UN TELÓN
19/XII/2020
Su rojo carmesí parece presentar
la ausencia de los colores
con los focos sin encender.
Simula ser plano,
resultan imperceptibles esas formas
asemejándose al llano.
Una luz se vislumbra
justo en ese pequeño hueco
con el cual se consigue ver
la madera del escenario.
También se puede percibir el caminar
y la silueta de aquel que
se mueve con un tranquilo
paso con sus nervios
aflorando. Sabe y nota que se acerca
el instante del comienzo.
Todo se abrirá a la claridad
presentando el escenario
donde se habrá de conocer
lo que guarda el imaginario.
Todo aquello originado desde
un alma que se desnuda
en el momento de mostrar
una historia, algún relato
que esconde esas partes
desconocidas por su “yo mismo”
y dispuestas a despegar.
Tal vez, en cada oportunidad
en que relea su relato
descubrirá los matices
que, incluso él mismo, había ignorado.
Después está la mirada de aquel
que lee toda aquella trama
y la disfruta. Quizás la
analice descubriendo
aquellas vertientes
escondidas, incluso, en el autor
del que se presenta la obra.
Podría darse un acto de magia,
que comience un nuevo acto
partiendo de aquel instante
donde descubrir los misterios.

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