NI TAN ÁNGELES NI TAN DEMONIOS

No soy ningún ángel,

más que nada porque no creo en ellos.

Además, soy más loco de lo que piensa

toda la mía mente

en los momentos que está en activo.


Me gusta perderme,

aunque sienta áridos los desiertos.

Además, suelo abrazar a la locura

los lunes y martes

al ser otro día del calendario.


Y sé que muchas veces vi al Diablo

en cualquiera de sus formas

mientras me miraba detenidamente.


Tenía una conversación interesante

partiendo de sus batallas

y sin pretender emitir juicios. 


Incluso llegué a sacarle una cerveza,

aunque decía preferir el vino.

Serán cosas de no ser un ángel,

pues llegó a sonreír de forma alegre.


Fue que sería que terminó la velada

y marcharía tal y como llegó.

Decía no ser cuestión de la suerte,

que de ángel todavía tenía parte.


Pero tampoco creo en los demonios,

aunque uno tuviera en frente.


Y es que al verlo con detalle...

era alguien como otros muchos tantos. 

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