LAS HUECAS PAREDES DE LA MORAL
La doncella
sueña con su Príncipe Azul.
Con saborear sus sudores
en sábanas
que fueran testigos de sus
conciertos en los riñones.
Y su alteza
quiere arrancarle el canesú.
Sentir todos los temblores
de su espalda
mientras muestra toda su luz
agachada delante de él.
Ambos quieren caminar desnudos
y el instinto sentir
dejando salir su lado más animal
mientras se corrompen por la pasión.
Ambos quieren olvidar los techos
que les hacen vivir
entre las huecas paredes de la moral
mientras dejan sin sabor los vinos.
Ambos desean el pecado
que pretende anular
aquello que sus cuerpos perciben.
Ambos pretenden su mismo yacer
al son de sus piernas
siendo estas un tierno nido.
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