NO ES UN SIMPLE CUENTO SOBRE UNA KAREN
Hablaba con su gato, y nadie más.
Pero miraba a la gente
al caminar por la calle
en compañía del minino.
Y él, el gato, en silencio solía estar.
Tal si fuera indiferente
a lo que solía rodearle
y al mismísimo silencio.
De vez en cuando arrullaba,
le acariciaba su dueño
y continuaban soñantes.
De vez en cuando maullaba,
se miraban a los ojos
y seguían con el instante.


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