TODOS PODEMOS VOLAR...
Y todos, todos podemos volar.
Que lo olvidemos es una cosa
y otra que nos cercenen las alas.
Luego, cuál de los dos puntos
tendrá por ser el más perjudicial
que cada cual se lo dictamine
en la función de los intereses
que maneje en el momento
o lo que le dicte su conciencia
al aliñarla con sus verdades.
Sí, todos podemos volar.
Y sin necesidad de alas.
Sin necesitar ser de las aves.
Y sin tener que ser unos cafres.


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