Una visita en medio de la incertidumbre
Tocó el timbre. Las manos le temblaban. Y esto ocasionaba que sucediera lo mismo con las flores y la caja de bombones que portaba. No eran un regalo. Ni una recompensa. Suponían una señal de agradecimiento, y de respeto. Pese a ello, no sabía qué iba a encontrarse si alcanzaba a traspasar la entrada que daba la bienvenida. El inquilino de aquella vivienda siempre fue tan arisco... o por lo menos daba esa impresión. Quince días atrás, su padre sufrió un accidente en la calle. Y ese vecino que tan antisocial vestía sería el único que lo socorriera. Tras verlo tendido en el suelo a cinco grados bajo cero, bajó corriendo los cuatro pisos del edificio a pesar de ser palpable que la edad estaba haciendo mella en su maltrecho cuerpo. Estando a su altura, lo abrigó a la par que le administraba los primeros auxilios y llamaba a la ambulancia. Casi una hora estuvo acompañándolo hasta que llegó. Esto no cesaba de rondarle por la cabeza mientras escuchaba los sonidos procedentes desde el interior ...