SUS DEMONIOS, FANTASMAS Y SUEÑOS
Sus demonios eran infinitos.
Tantos que, con sorna,
tenía por costumbre
ofrecerlos con tal de compartir
todos sus matices.
Y con sus fantasmas
solía hacer lo mismo.
Aunque cambiara su imagen
sin disimular pretender.
También los compartía.
Pero sin recelo
ni gastando sus luces
al paso de la lobreguez.
¿Qué buscaba con todo ello?
Pues, en realidad, nada de nada.
Quizás expresarse.
Tal vez liberarse.
¿De qué? En el fondo no lo sabía,
pero sentíase completo.
Incluso lo hacía con sus alegrías
cuando sentía ganas de expresarlo.
Aunque no fuera a cada momento
también ese aspecto lo compartía.
Pero solía proteger sus sueños
entre suaves mantas
y los algodones.
Era su forma de verles surgir
después de soñarles.


Comentarios
Publicar un comentario