El mundo aguardando el abrir de sus puertas



El muro estaba levantado hasta la inmensidad. Debía tener un límite, pero no alcanzaba a verlo. En su lugar, parecía unirse al firmamento creando una extraña sensación de unidad. Y esta daba lugar a una asfixia que nunca antes había sentido. A una claustrofobia que le hizo doblar sus rodillas quedándose postrado sobre el suelo mientras jadeaba y trataba de coger aire.

La sed lo invadía. Llevaba día y medio surcando las aguas en la pequeña embarcación. Bajo el Sol abrasador del cual se protegía mediante una pequeña tela que servía a modo de sombrilla. Aun así, su piel estaba quemada. Y sus labios completamente resecos por la deshidratación. "Tranquilo, puedes beber. Es agua potable. Hace mucho rato que dejaste atrás el límite de la salada que protege este lugar", oyó que le decía una voz.

Trató de localizar su origen. Pero no vio a nadie. "Respira, bebe. Después pasarás una puerta y podremos encontrarnos", dijeron. "Pero hazlo despacio, no vaya a ser que te de un golpe por hacerlo bruscamente". Al oír esto, intentó ponerse en pie. Pero fue incapaz. Casi no tenía fuerzas. Decidió ir a cuatro patas hasta el lugar en el que le pareció que estaba la orilla. Y ya allí, y con calma, sacaría su sed.

Nada más hacerlo, en cuanto terminó, se tiró de espaldas. Observó el cielo. Varias nubes finas, pero esponjosas, lo surcaban. Además, una suave brisa comenzó a soplar. Quizás con el propósito de querer refrescarle de forma intencionada. Al principio le extrañó. Aunque después de todo lo visto en la última semana... ya nada le parecía que fuera de casualidad. Era como si todo tuviera una intencionalidad. Un propósito.

- Creo imaginar lo que estás pensando - volvió a escuchar aquella voz -. Y de hecho así es. Pero ahora debes venir aquí. Tienes que cruzar la frontera.

Un fino chirrido llegó a sus oídos. Era similar a la de las bisagras de una puerta que llevara mucho tiempo sin ser abierta. Dándose la vuelta, y levantándose después, observó un orificio que iba paulatinamente aumentado de tamaño. "Es por aquí. Entra", le pidió el desconocido hablar.

Aunque titubeante, fue avanzando muy despacio hasta traspasarlo. Nada más estar dentro, un agradable frescor le dio la bienvenida. Además de una fina luminosidad que quebraba la profunda oscuridad del espacio. "Su propósito es que tus ojos no se vean lastimados", escuchó. "Por favor, camina sin miedo. Sigue la fila de lámparas. Estoy al final del pasillo, en una mesa que hay ahí".

En ese instante se detuvo. Y miró atrás. La puerta seguía abierta. La humedad que fuera había se introducía en el habitáculo. "No te detengas, por favor. Sigue avanzando". Obedeció. Reinició la marcha y caminó rozando su mano derecha contra la fría pared. Era completamente lisa. En los 10 o 15 metros que recorrió no notó ninguna imperfección en ella. Entonces, descubrió la mesa descrita. Allí, un hombre moreno y de pelo rizado le esperaba. Y en mitad del mueble, una jarra y dos platos tapados la ocupaban.

Nada más llegar a su altura, el extraño le invitó a sentarse.

- Me envía Sylvia. Su intención es que todo te sea más fácil de llevar.

- ¿Quién?

- Oh, sí. Disculpa. Debí haber dicho Lauren. El primero es su verdadero nombre. El que utiliza en el mundo exterior.

- ¿Dónde está? - dijo sin poder disimular su creciente nerviosismo.

- Tranquilo, enseguida llegará. Pero has de saber que Christof también bajará a este lugar. No sé qué hará. Pero será su particular despedida después de tenerte como un animal en un simple zoo.

- Ya. ¿Y tú quién eres?

- Michael. No tengo muy claro si me recordarás. Era uno de los figurantes que acompañaban a Lauren.

Truman lo observó detenidamente. "Sí, me suena tu cara. Pero entonces ibas afeitado. Te queda mejor la barba poblada que ahora llevas".

- Eran exigencias del guión. Lo reflejaron como una de las estrictas normas que había en tu instituto. Esa rigidez entraba dentro del plan que eliminaba tus ansias de recorrer el mundo. Por explotarlo. Además de convertirte en un ser sumiso que jamás cuestionaría lo que le rodea.

- Vaya, creo que empiezo a comprender. Y algo se les fue de las manos, ¿no es así?

- Sí, más o menos. Pero de todo eso será Lauren la encargada de explicártelo. Tienes que saber que será un proceso muy complicado el que aprendas a vivir en el mundo de fuera. Mucho más de lo que piensas. De lo que también suponemos nosotros.

- Vale, ¿y qué hago ahora?

- Lo primero que harás será relajarte. Y comer un poco. Tienes dos sandwiches en los platos. Pero, al igual que con el agua, hazlo despacio. No queremos que te enfermes.

- De acuerdo - dijo mordisqueando el pan a la par que daba pequeños sorbos a la bebida -. ¿Y dices que Christof va a venir?

- Sí.

- ¿Qué intenciones tiene? ¿No ha causado ya suficiente daño?

- Ojalá pudiera responderte a ambas cuestiones...

- Está bien. No pasa nada. ¿Tardará mucho?

- No lo sé. Ya debería estar aquí. Es lo que dicta el protocolo.

- ¿Qué protocolo?

- El que prevé cómo habrían de actuar si esta situación llegara a tener lugar.

- Vaya...

- Aunque te diré que jamás imaginaron que pudieran verse en tal situación.

- Interesante...

- Por favor, come. Recupera fuerzas.

- De acuerdo.

Un silencio se hizo entre los dos. Ambos se escudriñaban sin disimulo. Uno estaba delante de aquel que durante tanto tiempo había sido el centro de atención del mundo entero. El otro veía por primera vez a alguien que no era parte del que le habían construido. Aunque antaño lo fuera durante un breve periodo.

Pero no había tensión entre ellos. Truman sentía curiosidad. Michael pensaba en el grado que alcanzaría la ingenuidad y falta de malicia que inculcaron en él. Sobre si llegaría a ser capaz de desenvolverse en la realidad.

Entonces, ese instante fue interrumpido. Ambos pegaron un ligero salto por la impresión causada al escuchar el penetrante sonido de un timbre. Y con él se activo una bombilla roja. "Es él. Ya está aquí".

- ¿Quién es? - quiso saber Truman.

- Christof.

Dos portones retrocedieron creando una apertura. En ella, cobró forma la figura de un hombre alto y delgado. Era calvo. Vestía una gorra y unas diminutas gafas redondas. No dijo nada. Sólo fue hacia ellos y dejó sobre la mesa el folio que llevaba. "Es el salvoconducto que te permitirá salir de aquí. Es lo que querías. Eres libre", expresó tratando de controlar la rabia.

- ¿Así? ¿Sin más? - susurró Truman.

- Sí. ¿Qué más querías? Todo el planeta ha visto lo que has hecho. Es tu justa recompensa.

- ¿Lo llamas así después de tenerme toda la vida como un conejillo de indias?

- No. Has sido una persona que ha disfrutado de todas las comodidades posibles y que no ha pasado dificultades. No has sufrido. Lo has tenido todo. Jamás has padecido, si exceptuamos lo sucedido con el montaje de la muerte de tu padre. Y mira que no era el biológico. El verdadero. Nunca lo entenderé, pero es lo que quieres.

- ¿No será porque te he dejado en ridículo delante de todos?

- No me hagas reír. Puedo empezar de nuevo. Criar otro niño con tal de saciar las necesidades voyeristas de este planeta. Y esta vez será mucho más fácil. Y sin errores. La gente tardará muy poco en olvidarte. Y estarán deseando que les de otro motivo con el que satisfacer su impura curiosidad.

- No has cambiado nada, Christof. Sigues con la misma actitud engreída. Continúas pretendiendo ser un Dios. O el mismo Creador.

Esa voz que les interrumpió... le costó reconocerla, pero en cuanto lo hizo a Truman casi se le detiene su corazón. Era Lauren, o Sylvia, tal y como había descubierto hace un momento. Suspiró dejando escapar su angustia. La provocaba la certeza de tener tantas cosas por delante que le eran desconocidas. Por todo lo que tendría que descubrir. Por el largo e inmenso recorrido que ni siquiera acababa de empezar a surcar.

- No voy a discutir. Su decisión ya está tomada. Le deseo todo lo mejor. Y si me disculpáis... he de seguir con lo mío - gruñó Christof dejando que emergiera su contrariedad, y hastío, ante una situación que consideraba ridícula.

- ¿Con lo tuyo? - protestó Lauren -. ¿Acaso vas a empezar de nuevo? ¿Es que no has aprendido nada?

- No es cuestión de aprender, querida - se burló Christof -. La cosa trata de hacerlo todo mejor. De aprovechar los márgenes de mejora que me ha proporcionado todo este asunto. En la siguiente todo será impoluto. Y ni tú ni nadie podrá frenar el grandioso espectáculo que ofreceré al mundo.

- ¿Y cómo piensas hacerlo? Todas las acciones en bolsa han terminado por derrumbarse. Los patrocinadores te han dejado tirado. Estás arruinado.

- Tiempo al tiempo, querida. Tiempo al tiempo. Sólo es cuestión de paciencia. Y de saber jugar bien las cartas. Y ahora, si me lo permitís, tengo muchas cosas que hacer.

Arrancó, y comenzó a abandonar el lugar. Pero antes de cruzar los portalones se detuvo en seco. "Truman... te deseo todo lo mejor", expresó sin darse la vuelta.

- Algo en tu tono de voz me dice que no es así. Incluso que deseas verme caer...

- Tienes tienes toda la razón.

Tras esto, desapareció entre las sombras dejándolos en un absoluto silencio.

- ¿Y ahora? - reflejó sus dudas un titubeante Truman.

- Esto - Lauren se abalanzó sobre él dándole un fuerte abrazo.

- Vale, vale. ¿Pero cómo he de llamarte?

- Como tú quieras.

- Siento interrumpir, pero creo que deberíamos irnos - soltó de repente Michael -. Es hora de partir. De que comiences a conocer lo que te espera fuera.

- Sí, creo que es lo mejor - tartamudeó Truman.

Sin comentar nada más, los dos varones se levantaron de la mesa. "Seguidme", ordenó Lauren. Y yendo tras ella, mientras iba abriendo camino, atravesaron otro oscuro y largo corredor. En su extremo, unas puertas aguardaban ser abiertas. Al otro lado daría comienzo un nuevo capítulo. Aunque lo mejor sería describirlo a modo de libro.

Pero antes, dibujando las maneras del epílogo de aquello a lo que estaban dándole la espalda, debían dejar entrar la verdadera luz del día. Y que Truman sintiera por primera vez la textura del exterior. Algo que sucedería sin curiosos. Tampoco estarían presentes los focos de los medios de comunicación. Fue acordado que, a partir de entonces, su intimidad sería más necesaria que nunca.

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