LA HISTORIA DE UN DESALIÑADO FREGADERO
Ese fregadero llevaba más de un mes
atascado y sin expectativas
de ser arreglado
mientras los residuos iban creciéndose
al ir amarrando las esquinas
de cada recodo.
Hacía tiempo que dejó de brillar
dejando paso al silencio.
Lo único legible
era el "tic tac" del gotear del agua
pareciendo un reloj
sin llegar a discernir las horas.
Resultó que una vez
los "bichos feos" fueron a su vera
poniendo su empeño
en el hecho de volver a brillar.
Y con unos gestos lentos
lograron que volviera el irradiar
a lo lustroso de sus figuras
al brotar desde su núcleo.


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