UN PESO EVAPORADO


Se evaporó el fondo de su armario.

Quizás fue un acto de magia,

pero comenzó a sentirse

como pocas veces antes.


Y con ello la mochila

que le hacía ser jorobado

y monstruoso ante los ojos de los demás.


Aunque sobre esto nunca le dio importancia:

el peso sólo era suyo

sin importar las miradas. 


Fue sintiéndose fluir como si fuera un río.

Aunque, en ocasiones, su agua

pareciera ir secándose

volviendo después a emerger.


Nadie le dijo que sería fácil,

él mismo comprendía que no podría serlo.

Sería por ello que forjaría su valor...

cuando no daba más de sí.

Sería su empeño en proseguir

lo que fue transformando todo aquel peso. 






Comentarios

Entradas populares de este blog

¿FINITO O INFINITO?

EL ORIGEN DE LA ANTESALA

"Bitelchús Bitelchús"; bien, pero inconsistente