LO QUE GUARDABA SU PRISMA PARTICULAR

 


Los paisajes parecían moverse
en compañía suya.
Aunque quizás fuera
el total de los sentidos
siendo el ser de lo contrario.

De tener la facultad de menearse
sin él disponerla.
De que la belleza
dispusiera de los cuerpos
siendo el ser de cada todo.

Aunque supiera de la sensación
presidiendo los instantes
en que tenía lugar.

Entonces sucedía
que parecía flotar su piel
sin tener que presentarse los tiempos.

Sucedía que no había compinche de viaje
aunque fueran juntos
pues entre los dos sincronizaban
lo habido detrás de la materia.

Sucedía que dentro de todo ese trance
guardaba el recelo
de que nada en realidad sucedía
al ser la luz que sentía estática.

Sucedía que siendo su dulce disfrute
el son de su razón
en su fuente de las maravillas
oteaba el mundo desde otro prisma.







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