LO QUE ESCONDÍA AQUELLA PUERTA
Quizás no supiste abrir la puerta.
O la llave pesaba tanto que
te resultó imposible blandirla.
Lo que escondía
eran un gran corazón
que rezumaba amor
sin mirar lo diferente.
Era alegría
y muestras de calor
en cada pálpito
por el que bombeaba sangre.
Y dentro guardaba una ventana
que, al abrirla, dejaba entrar aire
refrescando las más tristes almas.
No distinguía de etnias,
menos aún de lugares del nacer.
Le eran indiferentes cada fe,
y las suspicacias.
Veía las tiernas llamas
que bailotean dentro de cada ser.


Comentarios
Publicar un comentario