LA LUZ QUE DA CALOR...

 

Suave.

Que la luz avanza sin la prisa

otorgada

a los días modernos

que nos ha tocado vivir.


Dulce.

Que la luz dispone del azúcar

con que endulzar

las noches y su frío

sin llegar a ser maniquí.


Vive.

Que la luz reviste nuestras almas

sin carencias

de lo disfrazado

a través del pitiminí. 


Entona canciones a la Luna.

Y que nazcan del corazón.

Pues, aunque no las recuerdes,

siempre quedarán sus raíces.


Baila con el ritmo de su dicha.

Y siente todo su tesón.

Pues, aunque te sientas triste, 

siempre podrás levantarte.



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