LO HABIDO DETRÁS DEL SONIDO DEL MAR

 

La noche me trae el sonido del mar.

Y con él, sus tonos

cargados con lo dulce de la sal

dando color al paisaje.


Además, del viento sus texturas.

Y su luz en el Sol

bailando con lo frágil de la paz 

vistiendo su digno traje.


Y después, ofreciéndole un brindis,

puedo saborear el vino

que los ríos ostentan en sus cauces.


Y, también, las frutas que florecen

tal si resultasen trofeo

que festeja el hecho del existir. 



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