EL FUEGO QUE, QUIZÁS, NO LE HIZO PERDERSE...
El fuego le hizo perderse,
pero le acompañó en el camino
a modo de llama
siendo incapaz de extinguirse.
Además, lo hizo con propósito...
con intención en su mente.
Se perdió, tal vez, queriendo
tropezarse
con lo que dejó atrás.
Quizás fuera su alma,
o la sangre
que por sus venas circuló.
Aquello que fue la parte
esencial de todos sus vínculos.
El fuego le hizo encontrarse,
le hizo ver que seguía siendo él mismo
pese a las vivencias
con las que hubo de cruzarse.


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