EL TACTO SIENDO INTERPRETE

 

Sangré. Pero las lágrimas

formaban sus fluidos.

Y no eran salados.

Eran dulces, más bien.

Y libres de la amargura.


Cerré los ojos, pero pude ver.

Escuché sin usar oídos

hasta lo que no comprendí.

El tacto me servía de intérprete.


Quizás fuera algo que nunca olvidé.

O que estuviera guardado

aguardando su descubrir.

O siempre presente sin de él saber. 


Lloré. Pero con la alegría

de los buenos ratos.

Y me sentí pleno

sin de ello mismo ser;

y menos aún de lo "normal".


Y me desnudé estando vestido.

Pero me refiero a mi alma;

aunque, quizás, a mi cuerpo también.


Incluso sin ir... montañas crucé...

de un lado hasta la otra punta...

en mis sueños... volcados en cuentos.




Comentarios

Entradas populares de este blog

¿FINITO O INFINITO?

EL ORIGEN DE LA ANTESALA

EN SU PROPIO ANALIZAR